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Un rápido vistazo a uno de los peores escenarios posibles para JP Morgan

15 julio, 2020 By Mircea Vasiu

El daño económico provocado por la crisis de la COVID-19 es difícil de medir. Una forma de hacerlo es la de comparar los datos actuales con los del pasado, pero la parte más difícil de ponderar el impacto de la crisis sanitaria es la de prever el futuro.

La gran incógnita de la crisis actual es la duración de la pandemia. ¿Cuánto tiempo tardarán las vidas en volver a la normalidad? El director general de la compañía farmacéutica Merck ha dicho recientemente que la gente está desesperada por volver a la vida que tenía antes del estallido de la crisis, que hay muchos vectores de la sociedad que presionan fuertemente a las compañías farmacéuticas para que se den prisa en encontrar una solución, pero el problema es que, si vamos a usar una vacuna en miles de millones de personas, todo ha de estar bien atado y se ha de comprobar antes que los efectos secundarios que pueda provocar no sean peligrosos.

El hecho de que no tengamos una franja temporal a la que agarrarnos hace que el capital y presupuesto que necesita cada compañía sea clave y muy complicado de estimar.

¿Cómo afronta JP Morgan lo que se viene?

Una nota interna que circula en la empresa muestra cómo uno de los mayores monstruos financieros se está preparando para el tercer trimestre de 2020 y el futuro a medio-largo plazo. De primeras, se ha guardado 34 000 millones de dólares, asegurando que no hay manera de medir cómo de mala será finalmente la vorágine en la que estamos inmersos.

Incluso en el peor de los escenarios, el banco se basa en una fuerte posición de capital, lo que le ha llevado a establecer reservas para una posible recuperación en forma de W. La forma en que se dará la recuperación se ha debatido largo y tendido desde el inicio de la crisis. Muchos economistas y participantes del mercado esperaban, en un primer momento, una recuperación en forma de V que iba a empezar en el segundo trimestres de 2020.

Sin embargo, el paso del tiempo ha mermado el optimismo. La creación de empleo no ha sido lo suficientemente fuerte como para pensar en una recuperación rápida, por lo que, ahora, muchos se inclinan por una recuperación en forma de W. Además, otros expertos apuestan por una evolución económica en forma de L que, básicamente, contempla la reanudación de la actividad económica desde unos niveles inferiores, así como la creencia de que los niveles prepandémicos no se recuperarán nunca o tardarán muchísimo en hacerlo.

Como siempre, el tiempo dirá cómo se desarrollará la recesión. Pero cuando un gran conglomerado financiero como JP Morgan se prepara para lo peor, envía una clara señal a los participantes del mercado, ya que cree fuertemente que las cosas están muy lejos de ser normales. En cierto modo, JP Morgan está haciendo justo lo que hacen los hogares al uso: ahorrar dinero para tiempos de vacas flacas. Si todos concordamos en que el aumento de la tasa de ahorro en hogares es lógico en tiempos de crisis económica, entonces no es de extrañar que las empresas también sigan este mismo patrón.