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Trading con criptomonedas: ¿Es seguro?

23 julio, 2020 By Mircea Vasiu

Desde el lanzamiento de Bitcoin hace 11 años, el criptoespacio ha evolucionado muchísimo. En apenas una década, han surgido miles de alternativas a bitcoin, muchas de ellas con escaso valor actual.

Lo que no ha dejado de crecer en dimensiones es la popularidad de este tipo de activos. Por ello, el comercio y la inversión en criptodivisas atraen a todo tipo de inversores y especuladores. Los motivos son varios.

Algunos creen que estos activos digitales acabarán con un sistema financiero que, en su opinión, es ineficiente. Por ello, invierten para prepararse para el futuro, es decir, son inversiones a largo plazo. Otros se sienten atraídos simplemente por la popularidad de los criptoactivos y, sobre todo, por su fuerte volatilidad. Debido a ello, buscan especular para sacar réditos.

Independientemente de la razón que los lleva a comprar criptomonedas, hay un punto que todos deben considerar: la regulación.

La regulación de las criptodivisas todavía presenta lagunas en muchas partes del mundo

Cuando pensamos en tradear o invertir, una de las primeras cosas que se nos vienen a la mente es el coste asociado a ello. Par amucha gente, el coste empieza y termina con los propios costes de la transacción (por ejemplo, comisiones por retirada o spreads). Sin embargo, muchos olvidan los impuestos que hay que pagar en caso de que se obtenga un aumento de capital a través de estos activos.

En función del lugar del mundo en el que se lleven a cabo este tipo de inversiones, así como de su jurisdicción, los impuestos asociados varían. Por ejemplo, en Reino Unido, las ganancias obtenidas en apuestas deportivas, siempre y cuando este no sea el principal modo de vida, no están sujetas a impuestos. En caso contrario, sí que debes pagar impuestos.

Las criptodivisas carecen de regulación en casi todo el mundo. Incluso en aquellos países en los que sí existe una (como pueden ser Canadá o Japón), los traders no son muy conscientes de ella y siguen creyendo que pueden obtener beneficios sin necesidad de rendir cuentas con el fisco. Y esto es algo que en los países desarrollados no se va a permitir, tal vez sí en aquellos mercados fronterizos o emergentes.

Invertir de forma rentable no se refiere a ganar un dólar en un mes y tener que pagar impuestos, más bien de ganancias anuales de forma regular que, tarde o temprano, deberán ser gravadas.

La buena noticia sobre el mundo cripto es que aquellos que invirtieron en un principio en algunos países desarrollados disponen de un marco fiscal para integrar sus ganancias. Lo negativo es que, en el resto de países, aunque todavía no se disponga de un escenario claro para menesteres fiscales, tarde o temprano surgirá y, seguramente, los impuestos deban pagarse de forma retroactiva.

En otras palabras, aquellos inversores y especuladores que han ido obteniendo beneficios considerables y regulares comerciando con criptodivisas deberían reservar algo para los impuestos. Con el tiempo, las autoridades fiscales se pondrán las pilas y perseguirán a aquellos que han tratado de evadir sus responsabilidades independientemente de si, a día de hoy, la regulación sigue siendo confusa o inexistente en la mayor parte del planeta.