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Riesgo de desplome para el comercio estadounidense

30 junio, 2020 By Mircea Vasiu

Antes de la pandemia del coronavirus, una de las principales fuerzas impulsoras de volatilidad en el mercado era la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Desde que Donal Trump fue elegido como presidente de Estados Unidos en 2016, la política exterior del país ha dado innumerables vuelcos, como los relativos a nuevos aranceles para los productos provenientes de China, Europa o algunos socios fronterizos (Canadá y México).

Pero no solo ha habido aranceles, en otros casos, han surgido trabas en las propias negociaciones comerciales, sobre todo con China.

Los mercados, inquietos, subían y bajaban con cada noticia. EL S&P 500 era una montaña rusa y la incertidumbre comercial alta.

Y, de pronto, llegó la pandemia.

Panorama desalentador para el comercio estadounidense

Estados Unidos es la mayor potencia económica del mundo y el modo en que lleva a cabo sus asuntos comerciales resulta crucial para el resto de países del planeta. Un estudio realizado por Oxford Economics señala que el comercio de EE. UU. se enfrenta a una potencial caída incluso tras la ya experimentada por la pandemia en estos últimos cuatro meses.

La aproximación académica indica que las exportaciones e importaciones representan una proporción relativamente pequeña del PIB de los Estados Unidos, pero que la elasticidad de producción ha aumentado exponencialmente en las últimas décadas.

Se espera que la caída de los volúmenes comerciales en la primera mitad del año alcance el 23 %, el doble de la caída del PIB. Además, hay otro dato desalentador: el potencial alcista para la segunda mitad del año es limitado.

La recesión mundial aumenta cada mes, con un gran impacto en el comercio estadounidense. El FMI recogió no hace mucho que la contracción global esperada para este 2020 sería del 4.9 %, por debajo del anterior dato de abril (3 %). Es la previsión más baja jamás registrada.

Todo apunta a que el camino que se ha de seguir va a ser accidentado, sin espacio para una recuperación contundente. En cuanto a la susodicha recuperación, Oxford Economics gestiona un llamado «rastreador de recuperación», que observa la producción, los niveles de empleo, la salud, la demanda, etc. Se centra en la economía de los EE. UU. y cómo evoluciona cada rubro durante la crisis. Hasta ahora, el rastreador de recuperación ha mostrado mejoras en las últimas diez semanas (con finalización en el 12 de junio). Tras ello, ha habido una recaída debido a las nuevas oleadas de casos de COVID-19 en una gran parte del territorio estadounidense.

No sabemos cómo seguirá la guerra comercial con China ni, probablemente, con la Unión Europea, ya que todos los ojos están puestos en los inminentes comicios para la elección de un nuevo presidente en Estados Unidos. Si Trump sale reelegido, probablemente la guerra comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea avance, ya que Berlín está preparando contratacar si Trump decide seguir adelante con su amenaza de acabar con el gasoducto Nord Stream 2.

En lugar de una constante guerra comercial entre Estados Unidos y China, hay una posibilidad de que estalle una guerra comercial transatlántica. Si ese fuese el caso, nos esperarían cuatro años por delante de dura batalla en el área de los intercambios comerciales.