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Recuperación parcial en el gasto del consumidor estadounidense

1 septiembre, 2020 By Mircea Vasiu

El gasto del consumidor es una de las métricas más buscadas a la hora de interpretar la recuperación económica durante una crisis. Es más, en esta crisis, puede que haya cobrado más importancia de la que jamás haya tenido antes.

El consumidor es el motor de crecimiento de cualquier economía. Si el dinero está bajo el colchón de la gente, es decir, si la población no gasta pero ahorra, la economía tiene problemas para recuperarse. Por lo tanto, se trata de confiar y reducir los niveles de incertidumbre en la capacidad de recuperación de una economía, en la capacidad de un gobierno para proporcionar apoyo en caso de que sea necesario, en la capacidad de los servicios sanitarios para hacer frente a la pandemia, y así sucesivamente.

Cuando el consumidor se sienta seguro de nuevo, el gasto aumentará otra vez hasta los niveles anteriores a la crisis de la COVID-19. Mientras tanto, todo lo que deben hacer los economistas es interpretar los datos disponibles y ver qué sectores son los que más sufren.

De abril a julio se ha experimentado una recuperación, pero todavía queda

Las autoridades monetarias y fiscales de Estados Unidos reaccionaron con fuerza a la crisis. La Fed situó los tipos de interés cerca de cero mientras apostaba nuevamente por la flexibilización cuantitativa. Por otra parte, el Congreso puso en marcha un estímulo fiscal extraordinario con cheques de ayuda económica semanales.

Pese a ello, aunque la oferta monetaria M2 aumentó exponencialmente, la velocidad del dinero disminuyó. Hasta que esta relación no se revierta, el gasto del consumidor es difícil que alcance nuevamente los niveles prepandémicos.

Se han generado ciertas señales alentadoras, eso sí. Los datos de abril a julio muestran notables mejoras en la compra de bienes recreacionales y de automoción, así como en lo referente a la venta de muebles o el equipamiento del hogar. Sin embargo, los servicios recreacionales o de hostelería están muy lejos de lo que se espera; además, sufren sectores como el textil. De hecho, es posible que en las industrias más afectadas el consumidor no gaste como antaño mientras la pandemia dure.

Si resumimos los datos, el gasto en bienes durante este periodo es un 7 % superior, mientras que el gasto en servicios es un 10 % inferior. En cierto modo, es normal, pues abril fue un mes complicado, con muchos estados cerrados económicamente hablando. Por tanto, a los servicios les ha costado más recuperarse.

Además, si la tendencia que vive actualmente Europa llega a Estados Unidos (cada vez más limitaciones para las actividades al aire libre debido a los rebrotes), la industria de los servicios sufrirá aún más. Por otro lado, no se debe olvidar un elemento importante en el horizonte temporal del país: las elecciones presidenciales.

Debido a ello, es probable que se impulsen nuevos estímulos, así como grandes promesas en este sentido por parte de los candidatos. Sin embargo, para conseguir que los consumidores gasten nuevamente, los candidatos deberían centrarse de pleno en la pandemia y en sus efectos secundarios en lugar de en unos estímulos económicos que solo son un parche. Y es que lo que la gente debe hacer es recuperar la confianza en el futuro plenamente, así como creer que el crecimiento económico en Estados Unidos es una realidad.