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Persistente desinflación en la zona euro

1 junio, 2020 By Mircea Vasiu

A finales de la semana pasada, los datos de la inflación en la zona euro apuntaban aún más a la baja. Si la desinflación (caída de la inflación) continúa en los próximos días, la deflación amenaza con asfixiar a las economías del euro. A pesar de las ayudas masivas del BCE para proporcionar un alivio, el gasto no alcanza la velocidad de creación de capital.

Tales condiciones normalmente llevan a una hiperinflación, solo que esta vez es diferente. Para la inflación, los salarios también deben aumentar, pero lo que se aprecia en la zona euro y en algunas otras regiones desarrolladas es el menor aumento salarial de la historia moderna.

Velocidad negativa del dinero

La cuestión no es que no haya dinero, sino que el que hay no se está utilizando como se debería. La velocidad del dinero, que viene siguiendo una tendencia descendente desde hace veintitrés años, está actualmente en crisis. Cuando esto sucede, la inflación tiene pocas posibilidades de resurgir, ya que la oferta monetaria no se usa para la compra de mercancías y servicios.

La semana pasada puso de manifiesto uno de los gráficos más espectaculares en relación con lo que están haciendo las familias. La tasa de ahorro de los hogares franceses subió al 4.5 % en este período de recuperación pos-COVID-19, un aumento asombroso según todos los índices de medición.

Al mismo tiempo, el déficit público se amplió hasta el -4.8 % del PIB en el primer trimestre, con expectativas de que continúe en la misma dirección. La enorme brecha entre el gasto y el ahorro amenaza con llevar la inflación de la zona euro a cifras por debajo de cero, lo que hará muy difícil que el BCE cumpla su objetivo de inflación del 2 %.

Y ya que hablamos del BCE, el martes se espera que anuncie su decisión sobre los tipos de interés. No le quedará otra opción que reconocer el aumento masivo de préstamos bancarios o líneas de crédito a las empresas de la zona euro, una señal clara de que el mundo empresarial se aprovecha de las condiciones ultrabaratas que está proporcionando el BCE.

Si bien se trata de una evolución positiva para la zona euro, si no está respaldada por un aumento del consumo, los riesgos de deflación aumentarán. La impresión de dinero por sí sola no trae crecimiento ni inflación, lo que indica que en alguna parte hay una trampa de liquidez.

Si a todo esto le añadimos la caída de los precios del petróleo en los últimos meses, observamos un efecto negativo adicional para las expectativas de inflación a largo plazo, ya que la caída de los precios de la energía es, de por sí, un obstáculo significativo para la inflación general.

La escasa o nula actividad económica conlleva un importante bajón de la demanda, lo que obligará a los precios a bajar en su mayor parte. Por definición, la caída de los precios con una tasa de ahorro muy alta es igual a deflación.