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Objetivo de inflación promedio y por qué a la Fed apuesta por él

25 agosto, 2020 By Mircea Vasiu

Desde que el Banco de la Reserva de Nueva Zelanda adoptó el objetivo de inflación, dicho enfoque pasó a formar parte de todos los bancos centrales del mundo desarrollado. Al fijar un determinado nivel de inflación objetivo, los bancos centrales se aseguran que esta sea lo suficientemente alta como para no acercarse al nivel cero, pero lo suficientemente baja como para no producir hiperinflación.

El problema con los objetivos de inflación es que no se dispone de herramientas concretas que se puedan aplicar y garanticen la inflación objetivo. El nivel del 2 %, considerado por los bancos centrales del mundo desarrollado como el nivel óptimo de inflación, no es precisamente un objetivo sencillo.

Por ejemplo, el Banco de Japón lleva décadas intentando devolver la inflación al 2 %. Sin embargo, pese a sus esfuerzos, es incapaz, pues sus condiciones económicas son muy concretas, lo que deja claro que el abanico de herramientas para conseguir este objetivo es muy amplio y no siempre eficaz.

La estabilidad de los bancos a ojos de los bancos centrales del mundo desarrollado se refiere a una inflación que ronda el 2 %. Para prepararse para nuevos giros económicos, algunos bancos centrales permiten que esta supere esos niveles. Pero ello también es más fácil decirlo que hacerlo.

La inflación objetivo apunta a la innovación

La innovación en la inflación objetivo significa que un banco central como la Reserva Federal esté dispuesto a dejar que los niveles sobrepasen el objetivo, es decir, el 2 % para que, posteriormente, toque el objetivo en promedio.

El problema con el sistema tradicional de búsqueda de niveles de inflación determinados proviene, en este caso, de la dificultad que ha tenido la Reserva Federal de alcanzar dicho nivel objetivo dentro de su política de expansión económica. A pesar de los altos niveles de empleo de los últimos años, a la Fed le ha costado cumplir con su mandato de estabilidad de los precios. Por lo tanto, en una recesión, podrá llegar al límite inferior efectivo (es decir, el nivel cero) de menos del 2 %.

Una recesión como la provocada por la pandemia del coronavirus es inusual tanto en el aspecto temporal como en lo referente al daño causado. La Reserva Federal ha vuelto a apostar por la flexibilización cuantitativa, pero las compras a gran escala de activos tienden a deprimir los rendimientos a la larga, algo que se considera insostenible a largo plazo.

Nuevas crisis, nuevas innovaciones. Con el Simposio de Jackson Hole a la vista, los rumores en el mercado de que la Fed podría estar dispuesta a asumir un aumento de la inflación están ahí. En otras palabras, y como ya hemos señalado en el primer párrafo de este apartado, se cambiaría la búsqueda de un objetivo de inflación determinado por la de un objetivo de inflación promedio.

Si los mercados creen que la Fed va a ser capaz de contener la inflación en el futuro, el movimiento será visto como una decisión proactiva. En caso contrario, la Reserva Federal estaría jugando con fuego con todas las consecuencias que ello puede tener.

El discurso que dará Powell en el Simposio de Jackson Hole de esta semana será decisivo.