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Los préstamos a empresas no financieras han crecido durante la crisis de la COVID-19

18 agosto, 2020 By Mircea Vasiu

Dentro de unos años, cuando el ciclo comercial haya cambiado y el crecimiento económico se recupere de forma consistente, podremos sentarnos a analizar con calma cómo han reaccionado los responsables políticos ante esta crisis sanitaria. Y es que las innovaciones se presentan por doquier.

Desde la emisión de deuda conjunta en la Unión Europea hasta el Congreso de Estados Unidos enviando cheques para ayudar a la gente a superar la crisis, parece que todas las barreras se han superado. Al igual que las consideraciones sobre el ESG, en las que los intereses de las partes interesadas amplían los de los accionistas, los bancos centrales han potenciado su papel y el significado de cumplir su mandato.

Las empresas se cargan de deuda

Los actores de los mercados financieros y los hogares tienen una perspectiva de la deuda completamente diferente. Por ejemplo, las empresas emiten deuda para ampliar su base de activos a pesar de que en realidad no lo necesitan. Apple es un gran ejemplo de ello: sus ganancias son estratosféricas, sin embargo, emite deuda y se carga de préstamos baratos.

Por otro lado, los asesores financieros suelen transmitir a los hogares la idea de que se mantengan alejados de las deudas tanto como les sea posible. Sin embargo, si se gestiona correctamente, la deuda tiene un papel importante en la creación de riqueza, pues aporta apalancamiento.

El hecho de que los préstamos en los mercados de deuda estén al alza se relaciona con las condiciones actuales, que son ultrabaratas. Las empresas enfocan su estrategia más allá del ciclo comercial actual y se preparan para la próxima década (o incluso a futuros más a largo plazo). Por ello, los tipos de interés bajos explican claramente la emisión de deuda del mercado de renta fija. No hay más: las empresas reorganizan su coste de deuda a largo plazo al aprovecharse del escenario que vivimos a día de hoy y que ha sido creado por los bancos centrales.

Sin embargo, si la deuda se utiliza de manera no productiva, terminará por considerarse como deuda nociva. Con el tiempo, afectará a la rentabilidad de la empresa, ya que un mayor coste de la deuda conlleva un mayor coste medio ponderado del capital.

La anterior conferencia de prensa de la Fed lo explicó a la perfección. La Fed, así como otros bancos centrales, no pueden enviar sin más cheques a la gente. Eso es algo que le corresponde al gobierno: el banco central se aferra a su papel de banquero del gobierno. Pero el banco central sí puede aumentar su capacidad de préstamo. Por ejemplo, puede flexibilizar las condiciones para la concesión de préstamos; con ello, más empresas tendrán acceso a capital.

Este aspecto es lo que diferencia esta crisis de las demás. Los proyectos que, previamente, no podían acceder a préstamos, ahora sí pueden. El pilar de un negocio es no parecer como una empresa en ciernes a ojos de los inversores. Una vez se deja eso de lado, la crisis ofrece grandes oportunidades para aquellos que están dispuestos a tomar riesgos.