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Los mercados financieros, a la espera

27 mayo, 2020 By Mircea Vasiu

Hasta ahora, en el año 2020, el mundo se ha visto marcado por algunos acontecimientos notables: la actual recesión global y una crisis sanitaria que ha llevado al cierre de las economías. Con este cóctel de factores, uno podría pensar que los mercados financieros estarían «hasta en la sopa», ya que la volatilidad suele aumentar en momentos como estos.

Sin embargo, no ha sido este el caso en los últimos meses. Con la excepción del mercado de valores y el oro, que han experimentado una volatilidad mayor de lo habitual, el año hasta ahora sigue mostrando consolidación en casi todos los tipos de activos importantes.

Los rangos más bajos registrados en las operaciones financieras diarias

En los últimos treinta días, más o menos, las diferentes clases de activos se han ido retrotrayendo en lo que se refiere a los índices de rendimiento total (materias primas, acciones, bonos municipales, divisas e incluso valores corporativos) a gran nivel. Parece como si los mercados estuviesen esperando cambios, ya que los rangos para operaciones a 100 días están en su punto más bajo, con un 21 %.

Por lo general, antes de acontecimientos importantes, se dan en el mercado condiciones similares a las actuales. Por ejemplo, antes de la tan esperada votación del Brexit en el Reino Unido, los mercados financieros se mantuvieron en rangos muy estrechos, si bien no tan ajustados como los de hoy en día. Igualmente, antes de la elección del presidente Trump en 2016, ningún inversor quería correr riesgos, así que los rangos estrechos dominaron los mercados.

Mientras que al inversor pasivo le va bien este entorno, los inversores activos lo pasan mal. Los operadores activos buscan superar un punto de referencia, normalmente el S&P500 u otros índices de mercado amplios.

El S&P500 ha subido por encima del 35 % en los últimos dos meses, con lo cual vemos que se ha recuperado de los mínimos provocados por el coronavirus, mientras que otros mercados siguen estancados en los rangos estrechos. La inversión pasiva supera a la activa en lo que va de año.

Una explicación para esta falta de volatilidad la encontramos en la intervención de los bancos centrales. El alcance de la crisis económica y la situación sin precedentes ha convertido a los bancos centrales en actores activos de los mercados financieros internacionales. La compra de activos tiene lugar en todos los continentes, aunque en diferentes grados.

Además, las comunicaciones de los bancos centrales han mejorado considerablemente. Los responsables de la política monetaria quieren asegurarse de que el público en general comprende la situación y el porqué de las medidas del sistema de bancos centrales.

Los anuncios de la Fed de este año se centran en la «estabilidad financiera». Cualquier inversor y operador sabe que el universo de la banca central usa una redacción críptica para comunicar sus decisiones y la frecuencia de algunas frases claves se interpreta, dentro del sentir general del mercado, como tendencia hawkish (alcista) o dovish (bajista).

Una segunda razón para explicar los rangos actuales puede provenir de cierto análisis de lo que nos espera: las condiciones de las operaciones financieras en el verano (normalmente caracterizadas por una lenta actividad) hasta el principal acontecimiento geopolítico del año, las elecciones presidenciales en los Estados Unidos en el mes de noviembre.