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Los mercados europeos repuntan con fuerza

3 junio, 2020 By Mircea Vasiu

Tras el anuncio del pasado jueves del BCE europeo respecto a su política monetaria, los mercados europeos han experimentado un sustancial repunte.

El IBEX 35 (España) ha subido más de un 10 % en el último ejercicio. Si nos fijamos en el estado general actual de los mercados europeos, parece que hay algo más detrás del reciente repunte del mercado, algo que va más allá del simple entusiasmo generado por la posibilidad de que la UE emita deuda conjunta.

Si se comparan con el rendimiento de los mercados estadounidenses, los activos europeos lideran muchos rubros. Durante mucho tiempo, los flujos han mostrado un panorama increíblemente débil para los activos de la eurozona, ya no.

Los inversores estadounidenses centran su mirada en los mercados internacionales

El gráfico anterior muestra el flujo de fondos cotizados en acciones en la eurozona y refleja las asignaciones de fondos de los inversores estadounidenses fuera de los Estados Unidos y en la zona euro. Un rápido análisis al mismo muestra una tendencia por parte de los inversores estadounidenses de comprar acciones internacionales (pertenecientes, entre otros mercados, al europeo).

En los últimos días, el dólar ha rendido por debajo de sus homólogos pecuniarios, con el AUD, el NZD y la GBP al alza frente a la divisa de reserva mundial. Incluso el euro ha subido desde el 1.08 al 1.12. Todo ello a pesar de que muchos analistas creen que las economías europeas están en peor situación que la de los Estados Unidos.

Son muchas las razones que explican los movimientos de las acciones europeas. Una puede ser el optimismo respecto a la reapertura de las economías. Una reapertura que contrasta con la incertidumbre que reina en muchos estados de los Estados Unidos. Otra explicación puede encontrarse en las valoraciones: más baratas en Europa que en Estados Unidos. Por otro lado, los recientes disturbios en el país del country han puesto al país en una tesitura de desconfianza que puede frenar aún más los planes de Estados Unidos respecto a reabrir su economía.

Pero por encima de todo ello, son dos las razones que sobresalen. La primera obedece a las expectativas generadas por el Fondo de Recuperación de la Unión Europea, y que han sido respaldadas por dos gigantes de la eurozona: Alemania y Francia. Con ello, los estados que todavía se muestran reticentes ante la implementación de estas políticas —deuda conjunta y una mezcla de préstamos baratos y financiación para luchar contra las consecuencias de la pandemia— es posible que acaben por ceder, ya que Alemania y Francia son dos pilares indiscutibles del tablero económico europeo.

En segundo lugar, y quizá aún más importante, está la inestabilidad manifiesta en Estados Unidos en términos temporales cortos y medios. Los disturbios y las protestas son una cosa; pero otra, con mayores implicaciones para la comunidad inversora, emerge en el horizonte: las elecciones presidenciales.

En cinco meses, los americanos elegirán presidente. Una vez más, y al igual que ocurrió hace cuatro años, los pronósticos son inciertos.

Si en el año en que Trump salió electo (2016) los mercados estadounidenses y el dólar simplemente se consolidaron a la espera de un resultado que les permitiese tomar una dirección, esta vez los flujos hacia el exterior pueden reflejar el hecho de que los inversores están actuando de manera proactiva para evitar la consolidación propia de los meses previos a la fecha señalada para los comicios.