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Los datos de la inflación en los EE.UU. decepcionan una vez más

11 junio, 2020 By Mircea Vasiu

Los datos de ayer de la inflación en los Estados Unidos han sido decepcionantes: se esperaba que no hubiese cambios en el mes, pero tanto el IPC normal como el básico han caído en un 0.1 %. Puede que esta cifra no parezca importante, pero es la primera vez desde que se registran datos que el IPC básico ha caído por tres veces consecutivas.

¿Qué significa esto? Ni más ni menos que una puerta abierta a la deflación.

Cuando el dinero no se mueve…

A pesar de las decisiones de la Fed desde que comenzó la crisis sanitaria, no es probable que la inflación aumente en un futuro próximo. El problema no se debe a las medidas de la Fed, todas ellas son inflacionarias. Sin embargo, el dinero no se mueve, lo que crea un círculo vicioso: los bancos no tienen a quién prestar y los consumidores solo ven la caída de los precios. En consecuencia, la decisión de comprar se aplaza.

Las proyecciones económicas de ayer de la Fed han revelado que no se espera una inflación por debajo de cero, pero sí se aprecia una baja inflación hasta donde van las proyecciones.

Aquellos que temen la hiperinflación en los Estados Unidos y un «contagio» en el resto del mundo deberían saber que con los programas actuales de la Fed la hiperinflación es poco probable. Al menos, hasta el momento.

El argumento en contra de la hiperinflación se basa en el hecho de que casi todas las medidas de la Fed (por ejemplo, la flexibilización cuantitativa, la mayor herramienta de flexibilización que utiliza la Fed) no están aumentando la oferta monetaria sino la base monetaria.

Solo si los consumidores terminan prestando a los consumidores y a las empresas, veríamos un aumento en la inflación más allá del objetivo del banco central. La oferta monetaria se ha disparado últimamente, pero la velocidad del dinero ha disminuido a un ritmo más rápido. Sin un aumento de la velocidad del dinero, los valores extremos en la inflación simplemente no son posibles.

Sin embargo, cuando el dinero no se mueve, la deflación amenaza, ya que las expectativas de inflación comienzan a caer. Un ambiente deflacionario se ve alimentado por la reducción en los precios de la energía: los precios bajos del petróleo tienen una implicación negativa en las expectativas de inflación a largo plazo.

Aunque las proyecciones de la Fed relativas a las expectativas de inflación parecen tener una base firme, no olvidemos que un banco central que tenga como objetivo una inflación simétrica en torno al 2 % cuenta con un plazo de dos años para construir esas expectativas. Sin embargo, los datos mensuales son los que indican cómo van las cosas en la economía real y si esas expectativas están bien ancladas o necesitan ser reajustadas de nuevo.

Hasta el momento, no hay riesgo palpable de deflación en los Estados Unidos. No obstante, si la tendencia reciente continúa, cada vez más gente empezará a valorar esa posibilidad.

Si nos basamos en el precedente creado por el IPC básico de hace unos días, el tiempo de la deflación puede estar más cerca de lo que nos gustaría pensar.