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Las ventas al por menor en los EE.UU., más fuertes de lo esperado

17 julio, 2020 By Mircea Vasiu

La recuperación de las ventas al por menor en los Estados Unidos sigue sorprendiendo: en junio, las cifras han llegado al segundo mayor incremento mensual de la historia. El mercado esperaba una subida del 5 %. Sin embargo, el resultado del 7.5 % ha cogido a todo el mundo por sorpresa.

Es más, incluso la cifra básica, que excluye las ventas de automóviles por su tendencia a la volatilidad, subió al 7.3 % cuando las expectativas eran del 5 %. Dicho de otro modo, el consumidor estadounidense ha enviado una fuerte señal, un signo positivo para una economía devastada por la pandemia del coronavirus.

El impacto económico de la fortaleza de los datos en las ventas minoristas

El consumidor minorista es el motor económico de toda economía. Si el consumidor no gasta, la economía se ahoga, ya que el crecimiento se estanca y la recesión reemplaza a la expansión. Al final se pierden empleos y el gobierno necesita intervenir con fondos extraordinarios para cubrir los altos costos de las prestaciones por desempleo.

Por lo tanto, un consumidor sano indica una economía en funcionamiento, que crece o, en este caso, que se recupera de una de las peores crisis económicas jamás conocidas con anterioridad. No obstante, quedan algunas preguntas en relación con este fuerte aumento en los datos de ventas al por menor.

Por ejemplo, ¿serían los datos igual de fuertes si el consumidor estadounidense no hubiese recibido ayuda por parte del gobierno? Probablemente, no.

Para poner todo en perspectiva, no solo los datos de junio han sido mejores de lo que se esperaba, sino que también se han revisado al alza los datos del mes anterior. Las ventas al por menor de mayo se revisaron hasta el 18.2 % a partir del 17.7 %, otro signo de continuidad en los datos positivos.

Al mismo tiempo, el desempleo es alto y más empresas solicitan el amparo del Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de los Estados Unidos de las que lo hicieron durante la crisis de Lehman. Por consiguiente, la conclusión lógica es que la fortaleza de los datos proviene del deseo del consumidor de gastar el dinero recibido en ayudas para ayudar a combatir la pandemia del coronavirus.

Lo cual, por supuesto, es una buena noticia. El gasto fiscal de las autoridades tiene un propósito: que el dinero vaya a parar a la economía y no al ahorro. Si la tasa de ahorro de la gente crece más allá de ciertos niveles, la ayuda proporcionada no está consiguiendo los efectos deseados.

En otras palabras, los datos de las ventas al por menor son una confirmación de que las medidas del gobierno han funcionado y no se deberían excluir programas semejantes en el futuro. Una gran preocupación es la inflación. Como la Reserva Federal está imprimiendo dinero y actuando como un banquero para el estado, demasiado dinero buscando menos bienes daría como resultado precios más altos.

Pero hasta que la inflación se recupere, el gobierno de los EE.UU. puede que haya encontrado el remedio para una economía en desaceleración.