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Las tensiones entre EE.UU. y China y su impacto en las corporaciones estadounidenses

8 septiembre, 2020 By Mircea Vasiu

Hasta la crisis del coronavirus, la política de acuerdos comerciales entre EE.UU. y China había influido directamente sobre los precios en el mercado de valores y, sobre todo, en los mercados financieros de los últimos años.

Además de las tensiones con China, Estados Unidos ha bajado la tasa del impuesto de sociedades, ha cambiado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés), se ha retirado del acuerdo sobre el cambio climático, así como del acuerdo con Irán, ha impuesto aranceles, etc.

Hoy en día, la batalla ha entrado en un nivel diferente. Ya no se trata de aranceles o de la fase uno o dos de cualquier posible acuerdo con China. En su lugar, estamos hablando de un boicot total: los Estados Unidos han dejado bien claro que no se dará ningún préstamo federal a ninguna corporación estadounidense que subcontrate sus productos o parte de ellos en China. Además, el presidente Trump sigue manteniendo que hay muchas opciones de que este sea realmente el virus chino y no el coronavirus.

Por consiguiente, el nivel de desencuentro entre Estados Unidos y China va en aumento y corre el riesgo de una seria escalada. En caso de que Trump consiga un segundo mandato, las empresas estadounidenses se van a enfrentar con enormes pérdidas si la relación entre ambos países no mejora.

Las corporaciones de EE.UU., en riesgo de perder miles de millones en ventas

A pesar de los titulares y toda la cobertura que ha recibido durante los últimos años, el acuerdo comercial entre Estados Unidos y China o los acontecimientos en este frente han fracasado y no han conseguido los resultados esperados. Por ejemplo, la administración estadounidense quería que los chinos comprasen más productos procedentes de los Estados Unidos (como el caso de los agrícolas, etc.). Sin embargo, un reciente estudio de Gavekal Dragonomics revela que las importaciones chinas de mercancías procedentes de los Estados Unidos en realidad han descendido desde la elección de Trump en 2016.

Además, las exportaciones de bienes y servicios de Estados Unidos a China también han descendido. Así las cosas, se hace muy difícil comprender la cruda realidad entre los dos países, ya que el comercio disminuye a expensas de las dos economías. Lo que resulta todavía más interesante es que cuanto más crece el conflicto económico y político, más perjudicadas se ven las empresas estadounidenses por la pérdida de miles de millones en ventas.

Si algo podemos afirmar sobre el impacto del acuerdo comercial entre Estados Unidos y China es que el resultado se ve en las ventas de las corporaciones al país asiático. Las empresas estadounidenses y sus filiales han vendido más bienes y servicios a China durante la administración Trump por un valor de más de cien mil millones de dólares. Esta situación está ahora en peligro, además de los quinientos mil millones de dólares que se habían vendido antes de la elección de Trump.

La pandemia del coronavirus ha frenado la globalización y, como consecuencia, han surgido políticas aislacionistas. Si Estados Unidos y China no encuentran un terreno común, las ganancias de las corporaciones estadounidenses se verán amenazadas.

Y, con ellas, el muy querido rendimiento del mercado de valores de Trump.