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Las prudentes cuentas del BCE, un jarro de agua fría para los alcistas del euro

25 mayo, 2020 By Mircea Vasiu

El pasado viernes, las cuentas del BCE (el equivalente a las actas de la Reserva Federal) sorprendieron a los mercados con un tono altamente prudente que ha generado algunas preocupaciones, suficientes para hacer bajar al euro a finales de semana. La publicación fue como un jarro de agua fría para los «toros» del euro, especialmente porque durante toda la semana el euro había operado con una tendencia alcista debido a las perspectivas de una próxima unión fiscal a raíz de la propuesta franco-alemana anunciada el lunes.

Las cuentas, o las actas, se refieren a la reunión mantenida el 29 y 30 de abril de este año. Aparte de los prudentes titulares, el BCE plantea preocupaciones relacionadas con la dominación fiscal. En concreto, el BCE teme que los gobiernos europeos se animen a mostrar comportamientos irresponsables como resultado de las intervenciones a gran escala en el mercado de los bonos soberanos.

Preocupaciones en relación con el programa de las TLTRO-III

Otra preocupación para el BCE es que las recientes condiciones (la tercera ronda) de las operaciones de financiación a plazo más largo (TLTRO, por sus siglas en inglés) puedan llevar a los bancos a evitar prestar fondos a la economía y al público en general. Más concretamente, la tasa mínima de las TLTRO-III se ha reducido 50 puntos básicos por debajo del interés de la facilidad de depósito (DFR, por sus siglas en inglés) y al BCE le preocupa que los bancos, una vez que hayan obtenido fondos, eviten aumentar los préstamos al sector privado y, en su lugar, los depositen en la DFR.

Por supuesto, es solo una preocupación, pero, sin embargo, el banco lo cree así y lo ha hecho público. Es más, el objetivo último es que, al igual que la liquidez, al final, todo se mueva en un círculo limitado.

Las cuentas también han reiterado que la inflación del IAPC, el índice armonizado de precios al consumidor (HICP, por sus siglas en inglés), está bajando a un ritmo constante: alcanzó el 0.4 % en abril a partir del 0.7 % de marzo y las preocupaciones deflacionarias ejercen aún mayor presión sobre las futuras decisiones del BCE.

En general, al euro no le ha gustado el mensaje y ha operado con mucha prudencia el resto del día. El par EUR/USD, que había alcanzado un máximo de 1.1009 el jueves, cayó por debajo del 1.09 a última hora del viernes, un movimiento que también se dio en otros pares, entre ellos el EUR/JPY.

La incertidumbre sobre la duración de la actual crisis sanitaria dificulta que los bancos centrales puedan predecir adecuadamente las condiciones económicas futuras para, consecuentemente, poder utilizar los instrumentos de política monetaria adecuados. Por ello, es mejor que los operadores e inversores interpreten las comunicaciones de los bancos centrales en relación con el desarrollo de la crisis sanitaria.

 

Una vez que la pandemia haya pasado, todo el mundo lo tendrá más fácil para entender las condiciones del mercado financiero, tanto bancos centrales como inversores.