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Las empresas estadounidenses con una administración Biden

10 noviembre, 2020 By Mircea Vasiu

Ahora que todo el mundo conoce el nombre del nuevo presidente de los Estados Unidos, el centro de atención se ha vuelto a trasladar de las elecciones presidenciales a la pandemia del coronavirus. Lo que sucedió ayer indica claramente qué es lo más importante para las empresas estadounidenses (y, por ende, para las empresas de todo el mundo). 

Cada partido, tanto los republicanos como los demócratas, tenía su propio plan económico para el próximo período. En caso de que ganasen los republicanos, habría un recorte de impuestos. Pero han ganado los demócratas y eso significa que va a haber una subida de impuestos, por lo menos por lo que se refiere a las corporaciones.

Sin embargo, los mercados se mueven en función de expectativas futuras y no se trata solo de subidas de impuestos, sino del panorama general. La noticia positiva de ayer sobre la COVID-19 muestra lo que significa la vuelta a la normalidad para las empresas de Estados Unidos así como para otras empresas de todo el mundo. Los bancos subieron ayer y tuvieron uno de sus mejores días en mucho tiempo. ¿Fue a causa de la victoria de Biden en la lucha por la Casa Blanca? No, se debió a las noticias relacionadas con la pandemia.

Por primera vez desde que el virus golpeó con fuerza el mundo occidental, la genta (y los mercados) comienzan a ver la luz al final del túnel. El impacto sobre los mercados financieros da una idea de la gran importancia del avance que se ha producido.

Las empresas estadounidenses bajo un líder demócrata

Si dejamos la pandemia a un lado (suponiendo que podamos hacerlo), el nuevo liderazgo en los Estados Unidos va a suponer grandes cambios para las empresas del país, tanto grandes como pequeñas. Por una parte, la administración Biden planea subir el impuesto de sociedades al 28 % desde el actual 21 %. Eso es negativo, una carga para las empresas de los Estados Unidos. Por otra parte, la misma administración no pondrá el foco en los acuerdos comerciales y no impondrá barreras al comercio. Eso es positivo para las empresas, ya que podrán competir libremente en el mercado internacional sin temor a represalias a través de aranceles, cuotas u otras posibles restricciones.

Recientemente, la Comisión Europea recibió luz verde para imponer aranceles sobre los productos y servicios procedentes de los Estados Unidos por valor de 4 mil millones de dólares. Esto se produjo en respuesta a un caso contra Boeing que esta compañía ganó en la OMC. Sin embargo, la comisión ha anunciado que no va a aplicar esas medidas si la nueva administración en Washington detiene la guerra comercial y la política de represalias.

Todo esto dice mucho sobre el futuro de las empresas estadounidenses bajo la presidencia de Biden. Sin embargo, no ha habido «ola azul» como muchos esperaban. Si tenemos en cuenta el resultado de las elecciones (es decir, Biden en la Casa Blanca y un senado republicano), tenemos que esperar menos estímulo fiscal (malo para las empresas), un menor déficit de la cuenta corriente (bueno para las empresas) y una Fed más agresiva (también bueno para las empresas). En concreto, un USD más bajo durante más tiempo, al menos por lo que se refiere a la política monetaria. Una vez más, también bueno para las empresas de Estados Unidos.