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Las bancarrotas: ¿Pueden ser una señal alcista?

8 octubre, 2020 By Mircea Vasiu

Uno de los índices más interesantes a la hora de interpretar los efectos de una recesión económica es el número de bancarrotas que dicha recesión provoca. Normalmente, las empresas van y vienen, incluso lo hacen en tiempos de normalidad económica.

Cuando la economía tiene problemas es cuando vemos la calidad del ambiente empresarial o qué negocios son lo suficientemente fuertes para sobrevivir. Asimismo, la forma en que se gestiona la situación durante las épocas de crecimiento económico tiene una gran repercusión en el momento en que llega una recesión.

Los analistas tienen una plétora de métricas financieras a las que prestan atención e interpretan a la hora de valorar la solidez de una empresa. En primer lugar, los balances generales. Son deseables bajos niveles de deuda, pero no tan bajos como para renunciar a la oportunidad de perder una inversión importante. En segundo lugar, la declaración de ingresos dice mucho sobre la situación en cuanto a si la empresa es rentable o no. Finalmente, el estado de flujo de caja. La capacidad de una empresa de generar flujo de caja muestra su habilidad para seguir siendo solvente. Lo ideal es que las fuentes del flujo de caja no dependan unas de otras de modo que la contracción de un sector no haga caer a toda la empresa.

¿Es momento de comprar en el mercado de valores?

Los Estados Unidos son el centro del capitalismo. Por lo tanto, no sorprende que la liquidez de su mercado de valores sea mucho mayor que las de los otros mercados mundiales. Solo a modo de comparación, la capitalización total del mercado de los EE.UU. supera los 36 billones de dólares. El segundo lugar lo ocupa China con 9.3 billones, mientras que Japón está en tercer lugar con 6.1 billones de dólares. Dicho de otro modo, la capitalización del mercado de los Estados Unidos es cuatro veces mayor que la de China y una más que los ocho siguientes mercados del mundo juntos.

El gráfico superior muestra el número de quiebras en los Estados Unidos, los mercados emergentes, Europa y otros mercados desarrollados. Como ya se explicó anteriormente, no debería sorprendernos que el mayor número de incumplimientos en los pagos (es decir, de bancarrotas) se dé en los Estados Unidos.

Sin embargo, lo que resulta interesante en el susodicho gráfico es que también actúa como un indicador que apunta a una situación contraria. Si comparamos 2020 con la gran crisis financiera de 2008-2009, comprar en el mercado de valores cuando la cifra de quiebras crecía a niveles comparativos tenía sentido para el próximo ciclo económico.

¿Qué pasa si ya hemos dejado atrás la recesión económica? ¿Y si ha comenzado un nuevo ciclo económico y los que entren primero tienen una ventaja competitiva?

Por supuesto, puede ser tan solo una coincidencia. Pero cuando hay semejantes números de empresas que quiebran, suele ser una señal de que se ha llegado al fondo, ya que el sentimiento alcanza niveles negativos extremos. Cuando eso ocurre, normalmente es que se está ya en el final de un ciclo.

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