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La venta de nueva vivienda crece en los Estados Unidos

27 mayo, 2020 By Mircea Vasiu

Si el mundo puede sacar algo en claro de la actual crisis económica es que no todo decrece. La venta en línea ha observado un crecimiento sustancial, y lo mismo ha ocurrido con la compra de vivienda.

Lo primero que se nos viene a la mente en una crisis económica es la precariedad, las dificultades que tendrá la gente para gastar en bienes duraderos o bienes de gran valor, como, por ejemplo, una vivienda. Sin embargo, esta crisis, única hasta ahora en comparación con otros periodos oscuros de la historia, parece haber impulsado una respuesta compradora por parte de los consumidores. Al menos en algunos sectores.

El aumento de la demanda de vivienda en Estados Unidos se dispara

Los datos de venta de vivienda en Estados Unidos echaron ayer por tierra todas las expectativas. Las ventas de nueva vivienda durante el mes de abril experimentaron una subida de 623 mil cuando las expectativas estaban situadas en torno a 480 mil. En pocas palabras y en términos porcentuales, la venta de nueva vivienda subió un 0.6 % en abril cuando se esperaba una caída de 23.4 %. ¿Cuál es la razón de todo esto? ¿Acaso hay una interpretación de datos errónea o la previsión era, simplemente, deficiente?

Según el Índice de Demanda de Vivienda compilado cada mes por la inmobiliaria Redfin, la vivienda ha pasado de la recuperación al crecimiento. En la semana del 17 de mayo, la demanda ha sido casi un 17 % superior (base de ajuste estacional). Por lo tanto, no solo los datos de abril no son incorrectos, sino que se espera que mayo traiga mayores fortalezas al sector.

Las razones de esta subida en la demanda de vivienda son varias. Para empezar, los bajos tipos de interés actuales hacen que este sea uno de los momentos más baratos de la historia para enfrentarse a una hipoteca. Por otro lado, se espera un periodo de tipos de interés bajos prolongado. Una señal que se envía a los hogares y que estos interpretan como el escenario idóneo para adquirir bienes raíces.

Otros de los aspectos que no se puede olvidar es el reto que plantea la crisis sanitaria del coronavirus. En todo el mundo, las áreas más afectadas han sido aquellas cuya densidad de población era alta. Por ello, las grandes zonas metropolitanas han sufrido un mayor número de contagios.

Por tanto, la idea de migrar de las zonas urbanas a las rurales ya no es descabellada, ya que, para muchos, la familia sigue siendo una prioridad inviolable. Por otro lado, el trabajo parece estar cambiando de enfoque. Con mucha más gente que antes ejerciendo su profesión desde casa, aparecen nuevos estilos de vida: fuera de las grandes áreas cosmopolitas y congestionadas.

Lo que podemos aprender de esto es que el mundo sabe adaptarse y seguir hacia delante. Los conceptos económicos pueden variar, la política monetaria puede tomar medidas poco convencionales, pero, al final, lo que se creía invariable no lo es y las tendencias cambian junto al propio planeta. Lo que hasta ahora eran pilares básicos de la sociedad actual, ya no parecen tener tanta importancia. Todo cambia rápidamente y sin que nos demos cuenta.

La demanda de viviendas es una señal alentadora para las economías que luchan contra la pandemia. Revela que modificar las condiciones de financiación, así como implementar otras políticas que fomenten el consumo por parte de los gobiernos y las autoridades monterías es, al fin y al cabo, bueno para la economía real.