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La vacuna contra la COVID-19: ¿puede cambiar la dirección del mercado hacia un modo sin riesgo?

21 octubre, 2020 By Mircea Vasiu

Cada día más, el mundo está más cerca de encontrar una vacuna para la COVID-19 y muchas empresas se encuentran ya en la etapa final de las pruebas. Algunas planean comenzar la producción a finales de año (es el caso de Moderna); otras, el año que viene, y todo parece indicar que se trata más bien de una cuestión de cuándo, no de si tendremos una vacuna.

Es, también, alentador, ver el gran número de personas que se han inscrito para los ensayos clínicos, especialmente para la fase 3. Los casos globales de COVID-19 están creciendo a niveles sin precedentes y el número de fallecidos por el virus también está aumentando.

Desde una perspectiva económica, cuanto más tiempo el mundo siga en esta situación, peores serán los resultados. Algunas voces defienden que el estado no debería extender el estímulo fiscal por más tiempo, ya que, al hacerlo, crece el nivel de la deuda en la mayoría de las naciones.

Sin embargo, si no se apoya a la población a través de un estímulo directo, esta tendrá que solicitar las prestaciones por desempleo y el costo social probablemente será más alto. Y así, los estados acabarán pidiendo aún más préstamos.

El modo sin riesgo, el estímulo fiscal y una vacuna

Una vacuna efectiva puede acabar teniendo el efecto contrario para el modo sin riesgo al que se había pensado inicialmente. Vamos a ver por qué.

Un modo sin riesgo se caracteriza por un mercado de valores al alza y un dólar estadounidense más bajo, ya que la gente se lanza hacia el mercado de valores debido a las ofertas menos atractivas en el área de la renta fija de los mercados financieros. Cualquier noticia positiva en relación con una posible vacuna, sobre cómo van los ensayos, etc., se recibe con entusiasmo en el mercado. Y continúa el modo sin riesgo.

Más aún, el estímulo fiscal es el que ha movido la acción del precio en el último mes. Con estímulo fiscal, nos referimos al nuevo paquete que se espera de los Estados Unidos. Sin embargo, surge una pregunta: ¿seguirá teniendo sentido un estímulo fiscal una vez que el mundo esté seguro gracias a una vacuna fiable?

La respuesta corta y rápida es NO. La respuesta no tan corta es ¡definitivamente, SÍ!

Con o sin vacuna, millones de estadounidenses están en paro. A medida que el tiempo pase, estas personas tendrán serias dificultades para entrar de nuevo a forma parte de la fuerza laboral. Es más, a los que se quieran incorporar por primera vez a dicha fuerza les resultará muy difícil debido a la escasez de puestos de trabajo y la falta de experiencia que, con frecuencia, se cita como causa de rechazo en una entrevista.

Por lo tanto, es probable que la ayuda estatal tenga que continuar durante años, cuando no décadas, a partir de ahora. Solo tenemos que acostumbrarnos a que el estado mantenga el espacio fiscal tan acomodaticio como sea posible.

Por último, si ahora no es el momento para que los gobiernos pidan préstamos, ¿cuándo va a ser? Con los tipos de interés en mínimos históricos, quizá sea esta la oportunidad de acumular deuda e invertirla en los proyectos de larga duración que un país necesita (por ejemplo, infraestructura, sanidad y educación).