La respuesta de los bancos centrales, destacada por el BPI

Mircea Vasiu julio 03, 2020 0 Comentarios

Los bancos centrales y su política monetaria son las razón principal por la que las monedas fiduciarias fluctúan en el mercado interbancario. Sus decisiones de endurecer o suavizar las condiciones monetarias en una economía son minuciosamente escrutadas por traders e inversores de todo tipo.

Algunos operadores financieros son conscientes de que el sistema monetario internacional está íntimamente ligado a otra entidad que actúa como la madre de todos los bancos centrales. Hablamos del Banco de Pagos Internacionales, con sede en Basilea (Suiza). El BPI o BIS (del inglés Bank of International Settlements) es una de las instituciones bancarias más emblemáticas del planeta.

Informe económico anual del BPI

Los banqueros centrales de todo el mundo se reúnen periódicamente en Basilea para tratar los acontecimientos monetarios de diferentes partes del globo. De este modo, no hay movimiento del que, digamos, la Fed o el BCE, no esté al tanto. Dicho de otro modo, no hay decisión alguna, por extraña que sea, del Banco de Japón, que no sea conocida por el Banco de Inglaterra o el Banco de Reserva de Australia. Además, en tiempos de crisis, todos los bancos centrales trabajan juntos bajo el paraguas de la BPI y en aras de atajar los problemas urgentes.

La BPI publica un informe económico anual que se centra principalmente en el papel de los bancos centrales en la actividad económica. El informe, muy seguido por los participantes del mercado de todo el mundo, es importante porque pone de relieve los retos que se plantean en el sector económico, así como porque ofrece una visión objetiva del estado actual de la actividad económica mundial.

No sorprende que el informe actual se centre en el papel que han tenido y tienen los bancos centrales durante esta crisis de la COVID-19. Destaca la compra de bonos del estado por parte de los bancos centrales, así como su influencia en el PIB de cada país.

Otro punto realmente interesante del documento de este año es el que señala que los bancos centrales han ampliado su papel como prestamistas. En otras palabras, este papel se ha ampliado pasando de la provisión de fondos al sector no bancario a la intervención activa para apoyar a las monedas nacionales, algo que se ha visto en varios mercados emergentes.

La conclusión general del informe del BPI es que el camino que queda por recorrer está lleno de escollos e incertidumbres, sobre todo en lo referente a la inflación. Esto hace que el trabajo de un banco central sea extremadamente difícil. Sin embargo, el documento también recoge la satisfacción imperante respecto a las decisiones tomadas en política monetaria y fiscal en muchas partes del mundo, decisiones tomadas para reducir la carga económica creada por la crisis del coronavirus.

Con todo, también se reconoce la diferencia entre esta crisis y la anterior de 2008-2009, ya que, en este caso, los bancos y el sector financiero no son los vectores de la perturbación económica. Por consiguiente, la respuesta monetaria ha de ser diferente a la que se llevó a cabo hace ya una década.

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