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La política fiscal vs. la política monetaria durante la crisis de la COVID-19

8 octubre, 2020 By Mircea Vasiu

Hay un gran debate en torno a cómo los gobiernos y los bancos centrales han reaccionado durante la crisis del coronavirus. Algunas voces argumentan que las autoridades no han hecho lo suficiente. Otras, por el contrario, afirman que han hecho demasiado y que, a largo plazo, las consecuencias van a ser perjudiciales.

Sin embargo, la mayor parte del debate se debe a la falta de comprensión de principios fundamentales que van más allá de las políticas fiscales y monetarias. Esto es, precisamente, lo que intenta solucionar este artículo.

Cómo luchar contra las recesiones económicas

La política monetaria hace referencia a las medidas que toma un banco central para influir en la cantidad de dinero y crédito de una economía. Por ejemplo, según sea una determinada política monetaria, puede que una familia se sienta más inclinada a gastar o a ahorrar. Los bancos centrales usan los tipos de interés y, más recientemente, herramientas de política monetaria no convencionales, como la flexibilización cuantitativa, para influir en los niveles de inflación, es decir, para lograr que las unidades familiares y las empresas gasten más y no sigan retrasando el consumo.

Las expectativas sobre la inflación, junto con la prima de riesgo y la tasa real se incorporan a la tasa nominal. La forma en que la política monetaria influye en las expectativas de inflación es clave para el desarrollo económico actual.

Por otro lado, la política fiscal tiene que ver con la forma en que los gobiernos gestionan los impuestos y el gasto. Una de las características más importantes de la política fiscal es que redistribuye los ingresos.

Como los bancos centrales de la mayoría de los países desarrollados actúan independientemente de los gobiernos, las dos políticas están separadas. Es decir, la política monetaria está en manos de los bancos centrales mientras que la política fiscal es responsabilidad de los gobiernos.

En tiempos económicos difíciles, como es el caso de la crisis de la COVID-19, ambas entidades actúan juntas. Cuando una economía se ve obligada a cerrar debido a un factor exógeno (como una crisis sanitaria), el gobierno debe incrementar el gasto para que el flujo de los ingresos familiares no se vea afectado o se quede en un nivel mínimo para la supervivencia. Si el gobierno no tiene dinero, se dirige a los mercados financieros y lo pide prestado. Puesto que los bancos centrales ya habrán hecho su trabajo y bajado los tipos de interés a cero o incluso por debajo de ese valor, con la promesa de mantenerlos así durante un largo período de tiempo, los tipos de interés que se pagarán por los préstamos serán ridículamente pequeños. Por lo tanto, la carga para el contribuyente es mucho menor de lo que sería en cualquier otro caso.

Esto es un ejemplo de cómo ambas políticas trabajan en equipo para responder a la crisis. Con toda seguridad, se puede hacer más. Los juegos políticos, la burocracia y la falta de una legislación adecuada son solo unas cuantas razones de por qué, a veces, no hay una respuesta adecuada.

Sin embargo, cuanto mejor trabajen conjuntamente los dos organismos, el gobierno y el banco central, más fácil le será al país y a la población enfrentarse a una recesión económica.