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La moneda más fuerte del mundo

27 octubre, 2020 By Mircea Vasiu

Uno de los aspectos más interesantes de las monedas fiduciarias es que ningún país quiere tener una moneda muy fuerte. O la más fuerte.

Los bancos centrales y los países siempre han tenido el privilegio y el poder de devaluar una moneda en los momentos en que es necesario hacerlo, como es el caso de situaciones de recesión económica. Por este motivo, aunque no solamente por eso, los economistas de todo el mundo han mirado con escepticismo al euro como moneda común a varios países. Después de todo, perder la soberanía nacional que implica la moneda nacional significa que renuncias a la posibilidad de intervenir para apoyar tu economía en tiempos de recesión.

Otros economistas defienden que esa es, precisamente, la razón por la que el euro ha sido una buena idea. Al quitar el poder a los bancos nacionales para emitir nuevas monedas para financiar deuda, las economías europeas se fortalecen conjuntamente. Si eso ha sido un éxito o no, es otra historia. Lo que importa es que nadie quiere una moneda fuerte, ni siquiera el BCE, que expresó sus preocupaciones cuando el par EUR/USD alcanzó el nivel 1.20 a principios de este año.

Como los tipos de cambio reflejan el valor de una moneda en función de otra, es inevitable que algunas acaben siendo más fuertes que otras. No ha sido una sorpresa que el CHF y el JPY hayan terminado siendo las monedas más fuertes durante la pandemia del coronavirus.

La ironía de la fortaleza de una moneda

Una moneda refleja la confianza que tienen la población y las empresas en la capacidad del banco central para mantener su poder de compra. Por lo tanto, es, cuanto menos, irónico que los bancos centrales deseen debilitar el poder de compra de sus monedas. Sin embargo, la política monetaria es mucho más compleja que eso.

Si tenemos que considerar ambas monedas, el CHF y el JPY, la primera, el franco suizo, destaca como la moneda más fuerte del mundo en 2020. No se puede olvidar que el Banco Nacional Suizo (SNB) interviene constantemente para apoyar su depreciación. En concreto, solo en 2020, ha gastado decenas de miles de millones de francos suizos en un intento desesperado de debilitar la moneda. Y es probable que tenga que gastar aún más.

Lo que resulta interesante es que la demanda de CHF llega en un momento en el que el SNB tiene los tipos de interés más bajos del mundo desarrollado. Lleva ya varios años con el tipo fijo en -0.75 % e incluso lo aplica a los depósitos mayores de 100 000 CHF. No obstante, las medidas no han detenido el deseo internacional de hacerse con francos suizos, ya que los inversores continúan comprando a causa de estatus de moneda refugio que tiene la divisa.

En resumen, el CHF es, probablemente, la moneda más fuerte entre sus pares en 2020. Sin embargo, todo lo que ha quedado en el último siglo de su poder adquisitivo en comparación con el oro es un 5 %.

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