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La inflación y lo que realmente preocupa a la Fed

31 agosto, 2020 By Mircea Vasiu

El pasado jueves, cuando la Reserva Federal anunció en el simposio de Jackson Hole que es probable que suba la inflación, el mercado apenas reaccionó.

Por ejemplo: aunque subió por encima de 1.19, el par EUR/USD no mostró la fortaleza suficiente para seguir subiendo. En su lugar, las acciones de los EE.UU. lograron nuevos máximos gracias al nuevo marco.

La Fed lanza el AIT (objetivo de inflación promedio)

Para muchos participantes del mercado, la decisión de la Fed de permitir que la inflación se dispare por encima de su objetivo es una reacción a la crisis del coronavirus. Puede ser que la crisis acelere las cosas, pero una baja inflación o la incapacidad de los bancos centrales desarrollados para alcanzar el nivel del 2 % previsto en el objetivo no es nada nuevo.

El BCE, por ejemplo, comenzó una revisión de su política monetaria cuando Christine Lagarde cogió las riendas del banco central. No obstante, esto fue en 2019, antes de la pandemia. El BCE dijo que publicaría sus conclusiones un año después.

Ahora que la Fed ha adoptado el objetivo de la inflación promedio, vigilará los valores promedio para alcanzar el nivel del 2 %. Dicho de otro modo, necesitamos una inflación mucho más alta en el futuro para que, junto con los niveles de inflación del pasado, podamos apreciar si el promedio está cercano al objetivo del 2 %. O para ver si, por lo menos, se está acercando al objetivo: en ese momento, la Fed indicará un cambio en la orientación de la política monetaria.

Sin embargo, puede que la Fed se vea forzada a ese movimiento debido a elementos que están más allá de su control. La demografía no ayuda. Un gráfico que muestra los nacimientos en los Estados Unidos en los últimos 25 años revela una estrecha correlación entre la demografía y la inflación en los EE.UU. A juzgar por estos datos, si la correlación histórica se mantiene, los próximos 25 años no pintan bien para que alcancemos una inflación más alta. De ahí que sea necesario hacer algo y la Fed ya lo ha hecho: ha alterado su mandato sobre la estabilidad de los precios.

Pero esto no es solo un problema de la Fed. Otros bancos centrales también lo sufren. El Banco de Japón, por ejemplo, ha estado luchando contra la baja inflación durante décadas y el BCE tiene muchas dificultades para llevarla hasta el objetivo deseado.

Por consiguiente, hay que estar pendientes de los movimientos de la Fed que indiquen un cambio en la forma en que el banco central ve la inflación. Al final, el cambio afectará los bolsillos de todos.

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