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La inflación básica de la zona euro, en su nivel más bajo

3 septiembre, 2020 By Mircea Vasiu

Una baja inflación sin precedentes ha golpeado la zona euro durante la crisis del coronavirus y el BCE se enfrenta a tiempos difíciles. La inflación básica, el sistema de medición favorito del banco central para valorar los cambios en los precios, ha caído al 0.4 % cuando las expectativas apuntaban al 0.9 %.

Amenaza con romper por debajo de 0 y entrar en territorio deflacionario si el BCE no hace algo antes para evitarlo. Pero ¿qué se supone que debe hacer si la tasa de facilidad de depósito lleva ya muchos años por debajo de 0 y los otros dos tipos, la facilidad marginal de crédito y el tipo de interés de las principales operaciones de refinanciación, están también próximos al límite inferior?

La decisión la próxima semana del BCE sobre los tipos de interés provocará volatilidad en los pares del euro

Los datos del martes puede que marquen un cambio en la política monetaria de la zona euro. El mandato sobre la estabilidad de los precios del BCE implica que la inflación debe estar próxima al nivel del 2 %, no cercana a cero. De hecho, esta es una de las razones por las que el consenso económico está de acuerdo con el objetivo del 2 %, nivel que se considera el más adecuado para un crecimiento económico sostenido: que esté lejos del nivel 0, pero no lo bastante alto como para crear hiperinflación.

Sin embargo, en el 0.4 %, el peligro de deflación es real. En otras palabras, amenaza todo lo que el BCE ha hecho durante la crisis. ¡Y ha hecho mucho!

Como consecuencia, si el gasto no aumenta, no tiene sentido conceder a las empresas préstamos baratos ni dar apoyo económico a las familias. Si la gente continúa guardando el dinero y posponiendo el consumo, nos encontramos con un círculo vicioso que presiona al BCE para que haga aún más. No obstante, ese «más» significa mayor flexibilización o mayor impresión de dinero, lo cual no cambiará mucho si, de nuevo, la economía no se recupera y los hogares no empiezan a gastar.

La inflación es la métrica que hay que vigilar. Cuando cae, como lo está haciendo ahora, significan problemas para la moneda y también para la credibilidad del BCE. Si cambia de rumbo y se dirige hacia el objetivo, da al BCE espacio para maniobrar y equilibrar su política de modo que se ajuste a las necesidades de cada estado miembro.

Ahora, el BCE se siente acorralado. Debe hacer más, pero corremos el riesgo de no ver ningún resultado. Por otra parte, si no hace algo, la moneda continuará fortaleciéndose.

Esta semana, hemos asistido a la desesperación del BCE. Lane, su economista jefe, ha hecho unas declaraciones para tratar de bajar la apreciación del euro, ya que ha alcanzado el 1.20 frente al USD.

Estamos ante un fenómeno raro para el BCE y una prueba fehaciente de los desafíos a los que se tiene que enfrentar.