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La globalización: ¿El fin de una era?

25 septiembre, 2020 By Mircea Vasiu

La pandemia del coronavirus puede que suponga el principio del fin de la globalización tal y como la conocemos. Por segunda vez desde 1870, la globalización retrocede debido a factores externos.

La primera fue la época de entreguerras entre 1914 y 1945. El mundo estaba literalmente dividido entre los países que producían para los estados en guerra. Los que no se vieron envueltos en los dos conflictos fueron los que experimentaron los mayores índices de crecimiento del siglo.

El rebote de la posguerra trajo un auge alimentado por el petróleo. A medida que la humanidad iba conociendo los beneficios del petróleo y descubría más bienes (y servicios) derivados de él, el mundo se hacía más y más pequeño, ya que era más fácil llegar a cualquier parte del mundo.

La era de la liberalización en la década de 1980 y hasta la gran crisis financiera de 2008 se caracterizó porque las grandes compañías de Internet se apoderaron del mundo. La industria del transporte hizo posible enviar mercancías al instante a partir de un simple correo electrónico enviado desde el otro hemisferio. El comercio floreció. Pero también lo hizo la dependencia del mundo con respecto a regiones lejanas, como Asia y, en particular, China.

«Slowbalization»: Consecuencias de la gran crisis financiera de 2008

Desde 2008, cuando se vino abajo el sistema financiero tal y como lo conocemos, la globalización dio un paso atrás. Más de una década después, la crisis del coronavirus simplemente ha venido a recordarnos que las políticas proteccionistas ya estaban en marcha antes de la crisis sanitaria. Además, el mundo se ha polarizado con una mayor influencia regional.

Rusia, China y Turquía siguen sus propios intereses. El poder de unos pocos no cambia de manos, lo que aumenta las políticas regionales. La aparición del mercado único de la Unión Europea ha creado otra esfera de influencia en el mundo, aunque también regional. Y luego están los Estados Unidos que, bajo el mandato de Trump, son diferentes respecto a lo que el resto el mundo estaba acostumbrado a ver.

La pandemia sirve para recordar las cosas malas que implica la globalización. Entre otras, la dependencia de la mano de obra barata de Asia que es la que produce las mercancías para el mundo occidental. En el pico de la pandemia del pasado marzo, Occidente se encontró sin preparación y sin suministros para afrontar una ola de hospitalizaciones. China no producía con tanta rapidez como se necesitaba en el mundo occidental.

Si damos un paso atrás y comprobamos lo que ha sucedido desde 1870, vemos que la globalización es responsable de todo lo que hoy damos por sentado. Sin ella, las sociedades, como las conocemos hoy, no tendrían la misma experiencia y conocimiento.

La globalización ha unido a las naciones en torno a un único objetivo: el crecimiento económico y la prosperidad para todos. El hecho de que, durante más de una década, la globalización haya dado un paso atrás es tan preocupante para el futuro crecimiento económico como lo es la pandemia de 2020 en sí misma.

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