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La Fed permite que la inflación se dispare al alza

28 agosto, 2020 By Mircea Vasiu

El seis de octubre de 1979, la Fed cambió la forma en que veía la inflación, más concretamente, el objetivo y la forma de manejar la inflación. Ocurrió después del shock de Nixon y supuso un cambio de juego para el mundo, que se vio forzado a confiar en el dólar estadounidense sin que este estuviese respaldado por el oro.

Cuatro décadas después, el anuncio de ayer de la Fed puede tener un efecto similar o incluso un mayor impacto en los mercados financieros. La Reserva Federal ha revisado el marco de su política monetaria y utilizado el simposio de Jackson Hole como el evento en el que anunciar sus hallazgos. No es la primera vez que la Fed da a conocer importantes decisiones en Jackson Hole. Solo que en esta ocasión el mensaje tiene la oportunidad de hacer historia.

Cambios en el marco de la Fed

A diferencia de otros bancos centrales, la Fed tiene un doble mandato. Por una parte, debe mantener la estabilidad de los precios. Por otra, tiene que contribuir a la creación de empleo.

Debido a la crisis económica del coronavirus y con los tipos de interés en mínimos, la Fed necesitaba hacer algo diferente. Durante años, ha luchado por llevar la inflación al objetivo del 2 %, pero ha fracasado de forma estrepitosa, ya que el mundo desarrollado se ha ido enfrentando a crisis tras crisis (por ejemplo, la gran crisis financiera 2008-2009, las crisis soberanas europeas de 2012, la burbuja tecnológica en los 90 y así sucesivamente).

Por lo tanto, según la Fed, se necesitaba un cambio. Y, ayer, nos hemos enterado de los detalles.

El cambio más importante tiene que ver con la parte del mandato relacionada con la estabilidad de los precios. La Fed ha cambiado al objetivo de inflación promedio del 2 %, lo que es un movimiento audaz con respecto a la forma en que solía ver la inflación. Promedio significa considerar la inflación pasada así como la futura. Por lo tanto, para alcanzar un promedio del 2 %, la Fed tiene que permitir que el actual nivel de inflación se dispare significativamente por encima del 2 %.

Si la inflación actual alcanza el 4 % y la inflación pasada fue cero, la inflación promedio alrededor del 2 % no justificaría un aumento de la tasa o un cambio de política por parte de la Fed. Hasta ahora, cada vez que la inflación se aproximaba a cero o las expectativas parecían insinuar esa tendencia, la Fed cambiaba su tono hacia una línea hawkish. Y así se producía un aumento de los tipos o incluso un ciclo de endurecimiento.

La Fed está apostando por un juego peligroso, pero si hay una crisis en la que arriesgarse es esta. Es un territorio inexplorado para uno de los bancos más proactivos del mundo.

Queda por ver cómo percibe el mercado los cambios. ¿Lo seguirán otros bancos centrales?