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La expansión de los balances de los bancos centrales, a punto de alcanzar nuevos máximos

18 mayo, 2020 By Mircea Vasiu

La volatilidad de los mercados financieros depende en gran medida de las acciones de los bancos centrales. Las decisiones sobre política monetaria afectan a la manera en que los inversores valoran los activos financieros y los perciben en el futuro.

Desde que la deflación mostró cuánto puede afectar a una economía (por ejemplo, Japón), las herramientas de política monetaria han cambiado en todo el mundo. Antes de la crisis financiera de 2008, lo que hacían la mayoría de los bancos centrales era aumentar o disminuir el nivel de los tipos de interés en función de la inflación y, en algunos casos, de la creación de empleo.

Sin embargo, la crisis de 2008 puso de relieve los puntos débiles del sistema. Los bancos centrales quedaron atrapados en el límite inferior de sus niveles de tipos de interés, por lo que fue necesario adoptar medidas adicionales. La Reserva Federal de los EE.UU. asumió el liderazgo, como de costumbre, y se comprometió en el proceso de flexibilización cuantitativa al comprar los bonos o la deuda pública de su propio gobierno, con el resultado neto de una ampliación del balance de la Fed.

Expansión de los balances: un fenómeno mundial

El proceso se consideró rápidamente como un éxito y fue acogido por todos los demás países miembros del G10, algunos antes y otros después. Pero todos se unieron al vagón de la QE, lo que supuso el incremento de sus balances.

Para sorpresa de muchos, si comparamos los balances de los bancos centrales como un % del PIB de sus respectivos países o regiones, la Fed no está a la cabeza. El Banco Nacional Suizo (SNB) es, de hecho, el líder, seguido muy de cerca por el Banco de Japón (BOJ) y el Banco de Inglaterra (BOE).

Durante el mandato de Janet Yellen como presidenta, la Fed intentó invertir el curso de expansión de su balance. En palabras de Yellen, se esperaba que el movimiento fuese «aburrido», algo así como «ver cómo una pintura al óleo se seca».

Según Guggenheim Investments, la Fed necesitará hacer otra inversión de 2 billones de dólares en solo este año para cubrir el déficit. El peligro es que sabemos que la QE funcionó por primera vez después de la crisis financiera de 2008, pero no hay ninguna garantía de que pueda volver a hacerlo igual.

Si los participantes en el mercado pierden la fe en la capacidad de la Reserva Federal para hacer que la QE funcione, existe el riesgo de que el mercado de valores y el crédito corporativo sufran daños.

Hay un dicho que dice que no hay inversión sin riesgo. Las inversiones a largo plazo sin riesgo aparente, los bonos del Tesoro, podrían llegar a redefinir esta máxima más pronto que tarde.