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La confianza empresarial en Nueva Zelanda repunta de nuevo

10 julio, 2020 By Mircea Vasiu

Uno de los países que mejor ha sabido contener la propagación del coronavirus ha sido Nueva Zelanda.

La nación insular se ha beneficiado de su emplazamiento geográfico, así como de su baja densidad de población. Todo ello sumado a un contundente liderazgo y un alto nivel de confianza en las capacidades del país la ha llevado a ser un ejemplo de cómo se debe abordar una pandemia.

Obviamente, aun siendo ejemplo, hay que tener en cuenta las circunstancias únicas del país. Sin embargo, el éxito de este simboliza determinación y esperanza para aquellos que todavía luchan ferozmente contra la COVID-19.

En términos económicos, Nueva Zelanda parece estar preparada para recuperarse con fuerzas. La encuesta de Confianza Empresarial de la ANZ que se ha publicado esta semana sondea cientos de negocios de todo el país y proyecta las expectativas a doce meses vista. Todos los indicadores de actividad a medio-largo plazo han experimentado un fuerte repunte respecto a junio y hasta ha mejorado el panorama en relación al mundo laboral.

¿Qué espera el sector empresarial de Nueva Zelanda para los próximos doce meses?

Para empezar, solo el 4.5 % de las empresas planean reducir la inversión, aunque es verdad que el 26 % de los negocios esperan generar beneficios menores en el próximo año. Por otro lado, tan solo el 15 % de los negocios creen que tendrán que llevar a cabo recortes en plantilla durante los próximos doce meses: una mejora sustancial respecto a la encuesta anterior, que situaba la cifra en el 35 %.

Por otra parte, la inflación de costes y precios está subiendo, aunque es verdad que las expectativas de inflación han bajado ligeramente respecto a la anterior encuesta. En resumen, el informe destila optimismo y es positivo, un informe que pone especial atención en la posición económica privilegiada de Nueva Zelanda. ¿Por qué?

Primeramente, la actividad en el país ha vuelto en gran medida a la normalidad tal y como desvelan los indicadores relacionados con los datos de tráfico y gasto. Y aunque es verdad que el turismo no está funcionando ni de cerca a los niveles previos a la COVID-19, el resto de industrias se han recuperado de forma impresionante.

En segundo lugar, Nueva Zelanda posee una economía sustentada principalmente por las exportaciones. Los traders e inversores son muy conscientes de la importancia para la economía del país de, por ejemplo, los productos lácteos (Nueva Zelanda es un importantísimo exportador de leche en polvo a China). Además, en un país que cuenta con más ovejas que personas, las exportaciones de carne a Oriente Medio representan gran parte del PIB nacional.

Los dos principales sectores económicos de Nueva Zelanda tan solo han descendido levemente, lo que ha facilitado al país la tarea de hacer frente al conato de recesión.

Si bien las perspectivas económicas mundiales son pesimistas, Nueva Zelandia ha logrado salir adelante hasta ahora. Queda por ver cuánto tiempo durará la pandemia y cómo afectará a las demás partes del mundo; ya que, por sí misma, una economía como la de la Nueva Zelanda actual depende demasiado de lo que ocurre en otras partes del mundo.