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La confianza de los consumidores está bajo mínimos debido a la incertidumbre que genera la COVID-19

15 mayo, 2020 By Mircea Vasiu

Uno de los indicadores económicos menos valorados en los mercados financieros, las ventas al por menor, es importante hoy en los Estados Unidos. No es sorprendente, ya que el consenso marca un descenso de dos dígitos (-12%) en comparación con el mes anterior. En cierto modo, refleja la inseguridad no solo en relación con el presente sino también con el futuro. Así, vemos que los consumidores se aferran a sus finanzas y se muestran reacios a gastar en medio de la mayor crisis de desempleo de la historia de EE.UU.

El número de consumidores que gasta cada vez menos se ha elevado del 32 % al 51 %, lo que implica consecuencias terribles para el crecimiento económico. He aquí el porqué: el gasto de los consumidores supone alrededor del 70 % del PIB de Estados Unidos.

El gasto de los consumidores: clave para el crecimiento económico

Los inversores y operadores centran su atención en las acciones de los bancos centrales para obtener una visión de la trayectoria futura de los tipos de interés. Armados con ese conocimiento, compran o venden divisas, acciones u otros productos financieros para especular con la información que poseen.

Los inversores son conscientes de que los bancos centrales usan los acontecimientos económicos para fundamentar sus decisiones sobre los tipos de interés. En los Estados Unidos, la Fed se rige por el compromiso de crear empleo y estabilizar los tipos de cambio entre divisas. Por lo tanto, los datos de empleo y de inflación son claves para la Reserva Federal.

Además de estos datos obvios para llevar a cabo dicho compromiso, las ventas al por menor o cualquier otro informe basado en los consumidores son de extrema importancia , no solo a causa de la enorme cuota de participación que supone en el PIB de los EE.UU., sino también por el papel central que el consumidor representa en el crecimiento económico general.

Cuando la inflación sube y amenaza con impedir la consecución de los objetivos del banco central, la reacción inmediata es subir los tipos. El mensaje indirecto es impedir que los consumidores gasten mucho y muy rápido y ofrecerles otra alternativa para su dinero: el ahorro. De esta forma, la velocidad del dinero en la economía se desacelera y, con el tiempo, la inflación también se ralentiza. Es por esto que el comportamiento de los consumidores es un aspecto fundamental para las acciones de política monetaria.

Lo que se ve hoy en día en los Estados Unidos es un fenómeno generalizado en todo el mundo. La pandemia del coronavirus ha hecho que todo haya cambiado para los hogares: los desplazamientos diarios, las vacaciones, y las compras de viviendas o automóviles se han estancado.

Los consumidores necesitan claridad y, sobre todo, estabilidad en el trabajo para impulsar el gasto. Hasta que esto no sea de nuevo posible, es probable que los consumidores sigan mostrándose reacios a gastar. De ahí que, en las semanas o meses venideros, los números anteriores puedan empeorar antes de mejorar.