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La carrera por conseguir una vacuna para el coronavirus se intensifica

Nunca antes en la historia moderna ha habido un momento en el que, tanto los recursos científicos como médicos de todo el mundo, se hayan puesto a trabajar con un mismo objetivo: encontrar una cura para el coronavirus tan pronto como sea posible. El dinero no es problema. Respaldados por los gobiernos, así como por particulares, los grandes gigantes del sector farmacéutico compiten en la carrera por una vacuna.

La reciente campaña de financiación global de la Comisión Europea ha generado casi 8 mil millones de euros con el fin de encontrar una vacuna al mismo tiempo que aumentar la capacidad y precisión de los tests. La idea es reunir a los mejores científicos del mundo y tener suficiente financiación para acelerar el proceso de investigación y desarrollo.

Ya se están haciendo progresos al otro lado del océano. Pfizer, el gigante farmacéutico de Nueva York, ha anunciado esta semana que ya ha comenzado a realizar pruebas en pacientes de EE.UU. con sus vacunas experimentales. En estrecha colaboración con una compañía alemana, el ensayo involucra a más de 300 pacientes de diferentes grupos de edad.

Otras empresas, como Moderna, han comenzado a probar, ya desde el mes de marzo, un medicamento en pacientes. Por otro lado, Sanofi anunció recientemente que están listos para hacer lo mismo: básicamente, entrar en la carrera por encontrar una vacuna.

Acortar el ciclo de aprobación

Los críticos argumentan que todavía nos falta, por lo menos, un año y medio antes de tener una vacuna para todo el mundo. Insisten en que este tiempo es el que normalmente se necesita para desarrollar y probar una vacuna antes de pasar a su producción en masa.

Si bien esto es cierto en tiempos normales, no hay nada «normal» en la situación actual. Con las economías bloqueadas en todo el mundo y los índices de gestores de compras (PMI, por sus siglas en inglés) marcando números de un solo dígito, hay un apoyo sin precedentes, a nivel político y financiero, a la comunidad científica para encontrar una solución para el coronavirus.

Así pues, se pueden acortar plazos que, de otro modo, habrían llevado más tiempo debido a la falta de financiación. Esto también permite omitir ciertos procedimientos burocráticos. Todo ello con el mismo objetivo: acercar el mundo a una cura.

Los ensayos de Pfizer, por ejemplo, llegan al final de un proceso de aprobación rapidísimo: han pasado menos de cuatro meses desde los estudios preclínicos hasta la realización de pruebas en humanos, lo que refleja la voluntad de todas las partes por cooperar en la búsqueda de ese objetivo común. Las autoridades, los organismos reguladores, las empresas y los gobiernos nunca antes se habían puesto de acuerdo en algo tan importante como encontrar una vacuna.

En cierto modo, podríamos considerarnos afortunados por haber nacido en los tiempos en los que la humanidad ya ha descubierto el ADN y ha avanzado tanto tecnológicamente que se han producido importantes mejoras médicas. Todo indica que es solo cuestión de tiempo que se encuentre una cura. El mundo solo necesita aguantar un poco más.