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Interpretación de los datos no manufactureros del ISM del mes pasado

4 junio, 2020 By Mircea Vasiu

El Instituto para la Gestión de Suministros (ISM, por sus siglas en inglés: The Institute for Supply Management) dio a conocer ayer los datos de servicios, o no manufactureros, después de que el pasado lunes se conocieran las cifras de facturación. El índice general de no manufacturación ha subido al 45.4, lo que supera tanto los datos de la publicación de abril (41.8) como la previsión para este mes (44.2).

Este índice, que se centra en encuestas a los gerentes de las empresas del sector servicios de los Estados Unidos, sigue en contracción (por debajo de 50) a pesar de esa subida desde los anteriores mínimos.

El centro de atención, en el componente del empleo

El índice ISM es el equivalente al PMI de Markit que se calcula y se publica mensualmente para la mayoría de los países tanto desarrollados como en proceso de desarrollo. Los valores por debajo de 50 muestran un sector que se contrae, mientras que los valores por encima de 50 indican que el sector se expande.

Son especialmente importantes para los operadores cuando se refieren a un sector dominante en el porcentaje del PIB. Además, los datos ofrecen una perspectiva sobre otras publicaciones económicas cruciales para los responsables de la política monetaria, como, por ejemplo, los datos de empleo.

En este caso, el sector servicios tiene un peso significativo dentro del conjunto del PIB de los Estados Unidos. Es más, el componente del empleo es importante para los operadores porque los datos no manufactureros del ISM se publican solo dos días antes del decisivo informe mensual NFP (nóminas no agrícolas) y de la tasa de desempleo.

En tiempos de incertidumbre, como lo son estos del coronavirus, todo el mundo quiere saber si ya se ha tocado fondo, al menos en lo que se refiere a los malos datos económicos. Si es así, ¿ha empezado a cambiar el ciclo económico? Esto se debe a que si los indicadores que van con retraso, como es el caso de los datos de empleo, señalan una posible recuperación, puede que signifique que lo peor ya ha pasado, al menos en cuanto a la recesión económica.

En este sentido, el componente del empleo para el sector no manufacturero pasó de ser 30 en abril al 31.8 de mayo, una mejora positiva aunque todavía modesta.

Sin embargo, si lo vemos conjuntamente con los datos de empleo publicados por el sector manufacturero el lunes, el 32.1 de mayo vs. el 27.5 de abril muestra una tendencia positiva que se extiende a ambos sectores.

Si unimos esto al hecho de que las nóminas de las empresas privadas del ADP también han mostrado una tendencia positiva el miércoles, hay bastantes probabilidades de que los datos del NFP del viernes mejoren los datos de abril. En condiciones económicas normales, un proceso como este, de análisis fundamental, tendría un mayor impacto en los operadores debido a la forma en que los algoritmos financieros interpretan las previsiones frente a los datos reales.

Sin embargo, esta vez es diferente, porque los datos negativos ya tienen un precio. Incluso las señales de mejora no son suficientes para provocar una fuerte reacción del mercado. Para que los participantes en el mercado se sorprendan realmente, el NFP debe ir más allá de los signos positivos que aparecen en el informe ISM de esta semana.