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Fuertes discrepancias entre los PIB de los estados miembros de la Unión Europea

9 septiembre, 2020 By Mircea Vasiu

Los datos de los PIB europeos que se conocieron ayer revelan, una vez más, una fuerte diferencia entre los estados miembros. La cifra del titular es un poco mejor, un -11.8 % frente a las expectativas de un -12.1 %, más o menos en línea con lo que el mercado esperaba.

Una mirada más cercana al comportamiento de los PIB de los diferentes países de la zona euro nos ayuda a entender mejor las dificultades por las que pasa el BCE a la hora de establecer la política monetaria. En concreto, cada seis semanas, el BCE revisa la situación económica en cada país de la zona euro y en la propia zona como conjunto y fija una política que debe ajustarse a todos.

Ese es un desafío que ningún otro banco central del mundo desarrollado tiene. Por esta razón, se creyó que el BCE tenía pocas probabilidades de sobrevivir con el paso del tiempo y muchos dijeron que, en la primera recesión económica, la zona euro se hundiría.

Hasta ahora, el BCE ha demostrado que estaban equivocados.

Los destinos turísticos, los más golpeados durante el segundo trimestre de 2020

No ha sido una sorpresa que los países que dependen de la temporada de vacaciones hayan sido los más afectados durante el segundo trimestre. España ha sido la más golpeada, ya que da empleo a un considerable número de personas en el sector y, en algunas regiones, el turismo supone casi la totalidad de la economía (es el caso de las islas Baleares). Con la reducción de esa parte de la economía casi a cero, no es ninguna novedad que el PIB español se haya reducido en casi una quinta parte si lo comparamos con el resultado del año pasado.

Croacia, Grecia, Portugal y Francia están en parecida situación. En el extremo opuesto, los países nórdicos y bálticos son los que mejor han capeado el temporal. Se atribuye a Finlandia, Lituania, Dinamarca o Suecia una mejor gestión de la pandemia del coronavirus y, por otra parte, sus economías no dependen del número de turistas que lleguen al país como ocurre, por ejemplo, con la economía francesa o la griega. Por lo tanto, en esos países el impacto de la crisis es, de alguna manera, más suave.

Volviendo al BCE, este usa los bancos nacionales de cada país miembro de la zona euro a modo de ojos y oídos en ese territorio. Si bien el BCE es responsable de establecer la política monetaria en Fráncfort, los bancos nacionales ayudan en el proceso de implementación. Asimismo, desempeñan un importante papel a la hora de reunir datos y pasárselos a los funcionarios del BCE. Estos, a su vez, presentan sus proyecciones cada dos reuniones del BCE, lo que ayuda tanto a inversores como a los representantes de la prensa financiera a entender las decisiones del BCE y los motivos que hay tras ellas.

En resumen, la dispersión de los resultados de los PIB no es nada sorprendente. De una vez por todas, se pueden entender los desafíos que enfrenta el BCE cuando trata de establecer una política que se ajuste tanto a las condiciones económicas de los finlandeses como de los españoles.