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El yen reacciona ante el reciente estímulo monetario y fiscal de Japón

12 junio, 2020 By Mircea Vasiu

Japón ocupa un lugar especial en la economía y los mercados financieros del mundo. Después de la Segunda Guerra Mundial, su economía floreció y se convirtió en una de las más importantes a nivel global. Durante años, ha sido la envidia de muchos países, hasta que su demografía y su cerrada cultura se volvieron algo más que un simple problema.

Su moneda, el yen, es una de las divisas más negociadas en los mercados internacionales y el Banco de Japón (BOJ), uno de los dos bancos centrales más importantes que no tienen un mandato de control de la inflación (además de la Reserva Federal de los Estados Unidos).

El problema proviene del aspecto de autocumplimiento de las expectativas de inflación. Durante décadas, Japón ha luchado contra condiciones deflacionarias, por lo que los agentes económicos ya no creen en la capacidad del BOJ para crear inflación, de ahí que el mandato difiera del que asumen el resto de bancos centrales del mundo desarrollado.

La respuesta de Japón a la crisis del coronavirus

Debido a las condiciones únicas a las que se enfrenta (población envejecida y una cultura cerrada), el BOJ es uno de los bancos centrales que siempre ha buscado cambios de política innovadores. Si se necesitaba reducir los tipos por debajo de cero, lo hacía. Si había que promover una flexibilización cuantitativa, lo hacía, más que cualquier otro país del mundo. Además, ha resultado ser un gran defensor del control de la curva de rendimiento, algo imposible de conseguir según muchos economistas.

La reciente respuesta a la crisis sanitaria, una vez más, ha demostrado que Japón responde con pleno poder monetario y fiscal. En mayo, el gobierno japonés aprobó un paquete económico de rescate de 117 billones de yenes, el equivalente aproximado al 21 % del PIB de Japón. En términos de dólares, es un poco más de un billón de dólares estadounidenses.

Sin embargo, este es el segundo paquete de respuesta al coronavirus. El primero, en abril, fue más o menos de la misma cantidad.

Además de esto, el BOJ ha lanzado también su política monetaria de flexibilización. Se plantea comprar de forma agresiva los nuevos bonos del gobierno que están a punto de ser emitidos y las letras del Tesoro por un valor de dos billones de dólares. En conjunto, los paquetes monetarios y fiscales combinados se convierten en el mayor estímulo del mundo como respuesta al descalabro económico provocado por el coronavirus.

Para los inversores, las medidas del BOJ son importantes, ya que tanto los operadores de acciones como de divisas vigilan el yen. Debido a su bajo tipo de interés, los inversores estadounidenses prefieren, desde hace tiempo, pedir dinero prestado en yenes para comprar acciones en los Estados Unidos (un movimiento de riesgo, con subida del par USD/JPY), al tiempo que invierten el proceso cuando se trata de reservar beneficios o vender acciones.

En esta ocasión, tanto la Fed como el BOJ tienen bajos tipos de interés y ofrecen fortísimos estímulos monetarios. La diferencia se va a dar en el terreno fiscal, y ahí Japón está a la cabeza.

¿Cómo reaccionará próximamente el par USD/JPY?