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El proteccionismo y la ralentización de la globalización: Nuevos problemas para las empresas multinacionales

3 noviembre, 2020 By Mircea Vasiu

La globalización ha sido responsable, en gran medida, de gran parte del crecimiento económico de los últimos años. El comercio, en concreto, ha contribuido al incremento del bienestar de muchos países.

Todo gira en torno a la ventaja comparativa que tiene un país sobre otro. Por ejemplo, puede que China tenga una ventaja comparativa en relación con Alemania en la industria de producción textil. Por otro lado, Alemania tiene una ventaja comparativa con respecto a China en ingeniería especializada. Si ambos países mantienen abiertas líneas comerciales y Alemania exporta a China sus servicios de ingeniería mientras importa textiles de ese país, el bienestar tanto de los ciudadanos chinos como de los alemanes irá en aumento.

Así es como funciona el comercio y el motivo de que las políticas proteccionistas (por ejemplo, los aranceles) terminen por ser un costo a largo plazo para la sociedad. Es posible que los aranceles reduzcan el déficit comercial de un país grande, pero, a largo plazo, el bienestar de su población sufre las consecuencias.

La globalización ha dado un paso atrás últimamente. Cuando se la mide por el tamaño de la IED, Inversión Extranjera Directa (FDI, por sus siglas en inglés), se aprecia una caída significativa de la globalización en los últimos cuatro años. Es más, parece que esa tendencia va a continuar.

¿Qué significa esto para las grandes empresas multinacionales?

Lo bueno y lo malo de una ralentización de la globalización

Está claro que una ralentización de la globalización significa una preferencia por lo local. En la era de la COVID-19, esto no es tan malo, ya que muchos negocios locales, en especial las pequeñas y medianas empresas, están atravesando serias dificultades. Sin embargo, si analizamos los datos del gráfico superior, la ralentización de la globalización no es un tema solo del 2020, como la pandemia. En su lugar, tenemos que decir que comenzó hace ya algunos años y ahí sigue.

Solo este año, hasta el momento, la IED (FDI) caerá un 40 %. En la era de la globalización, después de que China hubiese sido admitida en la Organización Mundial del Comercio (WTO, por sus siglas en inglés), los beneficios de las grandes compañías sobrepasaron en mucho los de las pequeñas empresas. Sin embargo, la nueva tendencia hace que los clientes se estén alejando de las grandes compañías. Es más, la pandemia ha aumentado la tendencia a consumir localmente.

A pesar de la clara evidencia de que estamos en un proceso de desglobalización, las grandes empresas se están enfrentando a graves problemas para implementar estrategias que vayan en esa dirección. Según un estudio llevado a cabo por el Deutsche Bank, solo el 35 % de las empresas han comenzado a poner en marcha estrategias para hacer sus negocios más «locales».

Las preocupaciones por una inversión socialmente responsable, ESG (Environment, Social, and Corporate Government) han hecho que muchas empresas rompan sus vínculos con negocios y países que no respetan estos principios. Por lo tanto, las grandes compañías se enfrentan a costos adicionales en comparación con los pequeños negocios locales que no tienen que compartir esta carga.

Lo bueno es que el aumento de las consideraciones ESG puede que compense el impacto económico de la desglobalización. Además, el auge de las pequeñas empresas va a provocar que las grandes corporaciones se replanteen su estrategia, a medio y largo plazo, solo orientada a la consecución de beneficios, para desarrollar una visión más centrada en las partes interesadas.

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