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El poder económico de la eurozona, en peligro

La Unión Europea, organismo que nació con el deseo de unir a los europeos, se ha erigido con el tiempo como uno de los principales modelos económicos mundiales. El mercado único es la envidia del mundo al contar con una población de más de 500 millones: un gran objetivo para la venta de las mercancías y servicios de las empresas. Alemania, la potencia económica europea, tiene un enorme superávit contable y es responsable de la mayoría de las exportaciones europeas.

Durante años, los inversores y operadores interesados en el funcionamiento de la zona euro miraban primero a Alemania y, después, analizaban los datos generales. Hay un dicho que dice que si Alemania estornuda, la eurozona se resfría. Especialmente en tiempos de crisis.

Los terribles datos económicos que se extraen de la situación en Alemania

Los pedidos a las fábricas alemanas descendieron un 15.6 % en marzo, lo cual es un mínimo histórico. La cifra sugería que las operaciones a nivel mundial caerían todavía más en abril, sobre todo si se tiene en cuenta el papel de las exportaciones alemanas y su impacto en el comercio mundial de bienes.

La producción industrial se redujo especialmente a raíz del cierre de las fábricas de coches en Alemania. Las fábricas se cerraron en la segunda mitad de marzo para reabrirse gradualmente en abril. Sin embargo, la producción ha disminuido en más de un 90 %.

La industria automovilística es solo un ejemplo que ilustra la posición de la economía más fuerte de Europa.

En primer lugar, Alemania es un país rico, tiene la economía más fuerte de la zona, pero también un superávit en sus cuentas corrientes. Si es necesario, tiene el capital suficiente para dar un giro, sin que ello conlleve empobrecer a su población con nuevas deudas.

Otros países, especialmente en el sur (por ejemplo, España, Italia, Grecia, Portugal) luchan denodadamente para encontrar el capital que se necesita en este momento en el que las economías locales están en modo de bloqueo

En segundo lugar, Alemania ha sido uno de los países que no ha cerrado totalmente la economía durante la pandemia. Ha permitido que algunos negocios hayan seguido funcionando, que la gente salga de sus casas y que los servicios básicos se hayan mantenido abiertos. Sin embargo, la economía está al borde del colapso (podemos imaginar cuál es la situación en el resto de los países europeos).

Una cosa es segura: no estamos ante una crisis normal y, además, ha cogido al mundo por sorpresa. La dependencia de Asia, especialmente de China, obliga a los países a replantearse su estrategia futura, ya que tanto exportaciones como importaciones no volverán a los niveles anteriores al menos durante mucho tiempo.

La situación económica alemana indica que Europa se enfrenta a una terrible crisis económica y, mientras Asia ha comenzado a ponerse en marcha otra vez, Europa tiene aún mucho trabajo que hacer si quiere recuperarse.