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El índice Conference Board Consumer Confidence supera todas las expectativas

1 julio, 2020 By Mircea Vasiu

Ha vuelto el consumidor: la confianza del consumidor estadounidense ha experimentado el mayor crecimiento desde finales de 2011. El índice está a 98.1 en comparación con los 85.9 del mes pasado. Además, ha superado las expectativas que lo situaban en el 91.6, lo que muestra un fuerte optimismo sobre lo que le espera a la economía estadounidense.

¿Por qué es tan importante la confianza del consumidor?

En economía, todo es cuestión de confianza. Por ejemplo, si la población no confía en la capacidad del banco central para mantener la estabilidad de los precios, el valor de la moneda desciende precipitadamente. Del mismo modo, los bancos centrales usan los niveles de confianza del consumidor para valorar el optimismo futuro y, consecuentemente, anclar las expectativas de inflación.

El Índice Conference Board Consumer Confidence muestra mejoría en todas las áreas. Al ser uno de los indicadores más importantes del gasto de los consumidores, dibuja un cuadro positivo de la futura recuperación económica.

En una recesión como la que estamos viviendo, cualquier señal puede avisar de que se está dando un giro importante. Esto es verdad sobre todo si se trata de un indicador principal y no uno coincidente o retrasado, es decir, que ofrece datos de tiempos anteriores al actual.

Incluso ha mejorado la parte del Índice de Situación Actual de los datos del Conference Board Consumer Confidence. Ha subido del 68.4 al 86.2, lo que refleja la confianza con la que los consumidores están enfrentando la crisis actual.

El indicador general es una encuesta que se lleva a cabo entre más de tres mil hogares de los Estados Unidos. Se pide a los encuestados que califiquen las condiciones económicas actuales y futuras en relación con el empleo, la situación de las empresas, la disponibilidad de mano de obra, etc. El resultado recopila todas las respuestas y ofrece una buena aproximación al estado del consumidor estadounidense.

El apartado de expectativas también subió. Esta parte de la encuesta recoge las expectativas futuras en relación con los ingresos, el trabajo o los negocios, y ofrece una perspectiva a corto plazo de lo que el consumidor espera. Pasó del 97.6 de mayo al 106 de junio, una subida asombrosa si consideramos el aumento de casos de COVID-19 en los Estados Unidos y el hecho de que muchos estados están pensando en un nuevo cierre.

¿Ha cambiado la actitud de los consumidores? ¿Están gastando o están listos para gastar a los niveles anteriores a la crisis? No es lo más probable.

Los datos, aunque alentadores, solo revelan que los consumidores son menos pesimistas sobre las perspectivas a corto plazo. Puede que solo sea el resultado de que la gente se ha acostumbrado a la nueva normalidad y se ha dado cuenta de que, de una forma u otra, la vida sigue.

Mientras las condiciones económicas sigan siendo débiles, el sentimiento del consumidor cambiará con facilidad del optimismo al pesimismo, lo que indica la incertidumbre existente. Sin embargo, no hay que ignorar una de las primeras señales de recuperación que nos da un índice económico importante.