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El impacto económico del coronavirus

16 julio, 2020 By Mircea Vasiu

La COVID-19 ha cambiado el panorama económico a nivel global. Literalmente, de la noche a la mañana, los países de todo el mundo vieron cómo su producción económica se reducía a guarismos nunca vistos desde la Segunda Guerra Mundial; el turismo parecía haber muerto de un plumazo mientras el desempleo aumentó a cotas prácticamente insostenibles.

Todo por culpa de una crisis sanitaria que nadie pareció prever ni consideró que podría tener un impacto tan dañino y rápido para el tejido social.

Tras tres meses de pandemia, las normas de distanciamiento social son el pan de cada día. Por otro lado, en muchos países, es obligatorio el uso de mascarillas. Las sociedades intentan volver a una nueva normalidad que se resiste. A continuación, vamos a hacer un rápido análisis de lo que le ha ocurrido a empresas y a bancos centrales, así como arrojar unas cuantas ideas de lo que se puede esperar mientras la pandemia siga siendo parte de lo cotidiano.

Crisis de la COVID-19 y mercados financieros

La pandemia del coronavirus es la responsable de la mayor caída del S&P 500 desde la crisis financiera mundial de 2008. Un vistazo rápido a los eventos responsables de las correcciones del índice señala el fuerte impacto que ha tenido en el mercado de valores, ya que infinidad de países tuvieron que cerrar sus economías en el último mes del primer trimestre de 2020.

La caída del mercado de valores en más de un 35 % fue la más brusca y repentina de la historia. No en vano, cuando parecía que todo estaba perdido, incluso se propuso el cierre del mercado de valores. Pero bueno, esto no es nada nuevo, esta tesitura ya se ha dado en el pasado y, seguramente, vuelva a darse de nuevo en el futuro.

Pero no se cerró y, al permanecer abierto, subió desde sus niveles más bajos. Algunos índices, por ejemplo, el Nasdaq, incluso establecieron un nuevo máximo histórico pese a las circunstancias.

Los bancos centrales fueron y todavía son responsables de gran parte del rally posterior. Estos han intervenido rápidamente para frenar el impacto de la crisis sanitaria y, en un esfuerzo conjunto, proporcionaron liquidez en un mercado que pedía a gritos más dólares estadounidenses (la moneda de reserva mundial).

El rojo del gráfico de arriba muestra la cantidad de activos totales comprados por los bancos centrales de todo el mundo en respuesta a la crisis sanitaria del coronavirus. En algunos casos, como es el del Banco de Canadá, la respuesta supera a sus anteriores programas de compra de activos. El esfuerzo global por aliviar las precarias condiciones financieras causadas por la COVID-19 ha permitido ganar algo más de tiempo frente al indómito virus.

Pero la lucha no ha terminado. Los principales bancos de Estados Unidos han ahorrado grandes cantidades de capital para poder afrontar deudas incobrables en el medio y largo plazo. Y es que la morosidad, el impago de hipotecas y las bancarrotas están a la orden del día y parece algo de difícil solución inmediata.

Pese a que ya han pasado tres meses, la crisis parece no haberse manifestado en su esplendor todavía. Muchas empresas y hogares se han ido manteniendo con las ayudas estatales, pero es probable que dichas ayudas terminen antes de que lo haga la pandemia.

En dicho caso, habrá que esperar más de los políticos. Los grandes déficits y la forma de financiarlos es un problema candente para el futuro, aunque, por ahora, el objetivo es hacer que el impacto de la crisis sanitaria sea el mínimo posible. ¿Se conseguirá?