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El gobernador del Bundesbank aboga por la flexibilización cuantitativa del BCE

18 junio, 2020 By Mircea Vasiu

El mes pasado, el Tribunal Constitucional Alemán con sede en Karlsruhe estableció que algunas compras de activos por parte del Banco Central Europeo eran inconstitucionales según la ley alemana. La noticia provocó una bajada del euro en el mercado de divisas y un movimiento del par EUR/USD hacia una cifra importante.

Este fallo, sin duda, abrirá las puertas a más demandas en el futuro y a que otros tribunales europeos desafíen al BCE. Sobre todo, ha puesto en tela de juicio la independencia del BCE, una de las principales características de un banco central funcional.

Irónicamente, es el gobernador del Bundesbank, Jens Weidman, el que intenta convencer al Parlamento de Berlín de que lo que el BCE hizo ha beneficiado a todos los miembros de la eurozona, incluida Alemania. La corte de Karlsruhe ha ido más allá al prohibir al Bundesbank la participación en programas futuros de flexibilización cuantitativa.

Weidman explica cómo el programa PSPP cumple con el principio de proporcionalidad

Ayer, Weidman se presentó ante un comité parlamentario de Berlín para ayudar a encontrar una solución al tropiezo constitucional. El problema con el fallo del Tribunal Constitucional Alemán es que las implicaciones van más allá de la frontera de Alemania: amenazan la misma existencia del euro, uno de los pilares sobre los que se construyó la Unión Europea.

Los participantes en el mercado han analizado muy de cerca las dos reuniones del BCE que siguieron a la decisión de Karlsruhe. En cada una de las conferencias de prensa que dio el presidente del BCE después de la decisión sobre los tipos de interés, los representantes de la prensa preguntaron sobre la postura del BCE ante el fallo. Con anterioridad, Christine Lagarde había sugerido que los jueces de Karlsruhe deberían leer las cuentas del BCE (es decir, las actas que recogen los debates que tienen lugar en el Consejo de Gobierno antes de tomar una decisión sobre política monetaria).

Podemos dar por sentado que el verano se presenta interesante para Europa. Además de la pandemia del coronavirus y los desafíos económicos que cada estado está enfrentando, Europa necesita resolver sus problemas legales. La ironía de esto es que Weidman siempre ha rechazado la decisión del Consejo de Gobierno en relación con los programas de flexibilización cuantitativa durante el mandato del predecesor de Lagarde, Mario Draghi.

Ahora, apoya eso mismo a lo que él se había opuesto, lo que hace muy difícil su credibilidad ante el Parlamento de Berlín y, lo que es más, ante la población alemana. Algunos incluso consideran la posibilidad de llevar la decisión del BCE ante el Bundestag: un paso increíble que deterioraría tremendamente la imagen y la credibilidad del BCE.

Hasta ahora, no se ve ninguna salida. Es más, los jueces de Karlsruhe han avisado al BCE de que no es fácil hallar una solución legal en relación a su fallo.

Hasta que se encuentre una, el euro, como moneda común, está a punto de sufrir una falta de credibilidad por parte de los inversores.