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El estímulo fiscal de los EE.UU. impulsa los mercados financieros

14 octubre, 2020 By Mircea Vasiu

En el par de semanas que quedan hasta las elecciones estadounidenses, los mercados financieros se van a centrar en el tamaño del segundo paquete de estímulos fiscales. Lo que está en juego no es si habrá más flexibilización fiscal sino el tamaño y el momento en que se producirá.

En el caso de una victoria demócrata, en la que estos también consigan el Senado, se espera un gran paquete fiscal con buenas noticias para los sectores de materiales o infraestructura. Si la victoria es de los republicanos, el enfoque va más hacia mayores recortes de impuestos. De hecho, poco después de las elecciones de 2016, los republicanos llevaron a cabo uno de los recortes de tasas que más habían adelantado (el impuesto de sociedades). Ahora, se están haciendo preparativos a diferentes niveles y de mayor magnitud para un recorte más pronunciado en los tipos impositivos.

Sin embargo, nadie sabe si los mercados contarán con un paquete fiscal antes o después de las elecciones. Además, ¿qué pasará si se disputa el resultado de las elecciones? En ese caso, cualquier paquete fiscal se pospondrá y, si ocurre, los mercados irán a la baja.

Por este motivo, cualquier noticia que venga del espacio fiscal de los Estados Unidos se va a encontrar con bruscos movimientos de los índices del mercado de valores. Por lo tanto, los operadores e inversionistas estarán mejor posicionados si comprenden al menos algunos de los fundamentos de la política fiscal y las implicaciones que las decisiones fiscales suponen para el conjunto de la economía.

La política fiscal como complemento de la política monetaria

Un banco central reacciona endureciendo o suavizando las condiciones monetarias de una economía. Cuando la tasa oficial (es decir, la tasa de los fondos federales en los Estados Unidos) está por encima del tipo económico neutro, el banco central aplica una política monetaria contractiva. Por el contrario, cuando está por debajo, se dice que el banco central fija una política monetaria de expansión o flexibilización. El desafío, por supuesto, está en estimar el crecimiento medio y aplicar la inflación prevista para alcanzar el tipo económico neutral.

Lo mismo es válido en el espacio fiscal. Solo que, en ese caso, es el gobierno y no el banco central el que es responsable de las políticas contractivas o expansivas. Las medidas de política fiscal afectan al presupuesto, la diferencia entre los ingresos y los gastos. Cuando el gobierno usa una política fiscal expansiva, los recortes en la tasa impositiva, por ejemplo, permiten que haya más ingresos disponibles para gastar y se espera que el consumidor reaccione invirtiendo en nuevos negocios o incrementando el consumo.

Esto es solo un ejemplo de los efectos de una medida de política fiscal expansiva, pero en la misma línea podemos señalar inversiones en infraestructura, educación, sanidad, etc.

Cualquier flexibilización fiscal viene a complementar la ya expansiva política monetaria. Es otra razón por la que el mercado de valores probablemente seguirá en tono de compra mientras las negociaciones sobre el estímulo fiscal sigan sobre la mesa.