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El coronavirus provoca un descenso en Estados Unidos en las ventas al por menor

19 mayo, 2020 By Mircea Vasiu

Los datos de las ventas al por menor en los Estados Unidos cayeron un 16.4 % en abril tras la caída del 8.3 % de marzo. Las tiendas de ropa y accesorios disminuyeron sus ingresos en casi un 90 % y solo los minoristas que no son comercios físicos, así como las tiendas de alimentos y bebidas, registraron un número positivo.

Si usamos los Estados Unidos como punto de referencia para el mundo desarrollado, probablemente encontraremos resultados similares. Lo más interesante es que la pandemia del coronavirus solo amplifica una tendencia que ya venía de mucho tiempo atrás: la creciente adopción del comercio electrónico.

El comercio electrónico gana terreno

En tiempos en los que el distanciamiento social es la norma, el auge del comercio electrónico no debería sorprender a nadie. Después de todo, se anima a la gente a que se quede en casa tanto como sea posible mientras las economías se cierran en un intento de luchar contra la pandemia.

Los datos recientes de las ventas al por menor, si bien muestran un aumento natural del comercio electrónico, ignoran la tendencia al alza del comercio online que se ha venido dando durante años. Desde 2004, la cuota de mercado de los minoristas que no son comercios físicos ha aumentado por 4.5, lo que contribuye a empequeñecer el número de tiendas minoristas tradicionales.

Además, la sociedad suiza de servicios financieros, UBS, predice que la tendencia va a continuar durante todo el 2020 e incluso más allá. UBS apunta a que más de cien mil tiendas tendrán que cerrar en los próximos cinco años a medida que crezcan las compras en línea. Se prevé que los suministros de oficina sean los más afectados mientras que los repuestos de automóviles sufrirán menos.

La disminución acumulada de las ventas al por menor en los dos últimos meses es dramática y afecta a todas las categorías de gastos. Como el gasto del consumidor es la columna vertebral del crecimiento económico, una desaceleración semejante hace temblar a los responsables de la política monetaria.

La lógica sigue un círculo vicioso. Si los consumidores no gastan (sea cuál sea la razón), las ventas de los minoristas decaen. Por lo tanto, los inventarios se mantienen altos. Y, como consecuencia, los minoristas no hacen pedidos a los mayoristas. Eso, a su vez, provoca el descenso de sus pedidos a fábrica. Cuando esto ocurre, las fábricas tienen que despedir gente y, consecuentemente, hay un costo extra para el gobierno debido a las prestaciones por desempleo.

Esta visión esquemática del impacto que tienen en la economía las ventas al por menor está destinada a mostrar las difíciles tareas que los gobiernos y los planificadores centrales enfrentan durante una crisis económica. A veces, la mejor decisión es elegir entre dos males.

No debería sorprender, viendo los datos de las ventas al por menor, que el Congreso de los Estados Unidos haya aprobado el envío de un cheque a cada unidad familiar para sostener la economía. Conocido también como «dinero de helicóptero», ha sido durante mucho tiempo un tabú para el capitalismo.