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El BCE subraya las ventajas de los tipos de interés negativos

27 agosto, 2020 By Mircea Vasiu

El Banco Central Europeo (BCE) es uno de los bancos centrales del mundo a los que más atención se le presta. En gran parte, esto se explica porque se enfrenta a mayores desafíos que sus homólogos de otras regiones, pues la zona euro carece de instituciones fiscales comunes.

Además, el BCE utiliza los bancos centrales nacionales de cada estado miembro para implementar sus decisiones, pero las diferencias económicas entre los diversos países de la Unión son notorias. Sin embargo, se aplica la misma política, por ejemplo, en Alemania y en Grecia, aunque ambos países presenten condiciones económicas disímiles.

Este próximo septiembre se cumple un año desde que el BCE cambió sus tipos de interés. Cuando se habla de tasas de interés, pocos operadores saben que el BCE recoge tres y no una. Sin embargo, todo el mundo habla de que el BCE mantiene los tipos de interés en negativo. Falso: solo mantiene una de las tasas por debajo de cero.

Efectos positivos de los tipos de interés negativos en la facilidad de depósito del BCE

La tasa que más importa a los mercados financieros es la de facilidad de depósito. Esta es la tasa que utilizan los bancos cuando hacen depósitos overnight con el Eurosistema. La última vez que se bajó fue en septiembre de 2019 (está en negativo desde 2014). Por lo tanto, desde hace seis años, el BCE mantiene su facilidad de depósito en territorio negativo. Actualmente está en -0.5 %.

Un informe reciente del BCE señala varias de las conclusiones que ha podido extraer la institución de esta experiencia. No hay que olvidar que los tipos de interés negativos son algo novedoso en el mundo de la política monetaria y no todos los bancos centrales tienen la valentía o instinto de apostar por ellos. Parece ser que de esta experiencia surgen opiniones contrarias; algunos estados, como los nórdicos, no gustan de esta política, mientras que países como Suiza y Japón no ven un daño real en ella.

El BCE ha aprendido con las decisiones de estos años que las tasas negativas acarrean una mayor toma de riesgos por parte de los bancos. Al hacerlo, los bancos fomentan la transmisión monetaria e incluso la creación de empleo.

Pero algo se esconde en lo que dice el BCE. Y es a lo que se acoge la Fed cuando se le ha preguntado si va apostar por tasas negativas para los fondos federales. La respuesta por parte de la Reserva Federal es clara: no creen que sea una medida inteligente para la política monetaria de Estados Unidos, pues señalan que los efectos positivos de dicho enfoque parecen notarse únicamente durante la expansión económica.

En otras palabras, el BCE parece extraer conclusiones sobre la tasa de interés negativa en la facilidad de depósito basándose únicamente en un periodo en el que las economías de la zona euro han experimentado crecimiento económico.

La prueba real viene ahora. Como la recesión económica provocada por el coronavirus acaba de empezar oficialmente, la teoría del BCE que defiende los efectos positivos de sus tipos de interés negativos se pondrá a prueba hasta el extremo. ¿Qué pasará?