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El Banco de Canadá mantiene una política monetaria de flexibilización

23 junio, 2020 By Mircea Vasiu

El gobernador del Banco de Canadá, Macklem, dio ayer un discurso sobre las implicaciones de la COVID-19 en la política monetaria canadiense y en lo que los participantes del mercado deben esperar.

En una semana de escasos datos económicos, el mensaje enviado por el gobernador del Banco de Canadá ha sido cristalino: el banco prefiere la flexibilización cuantitativa antes que los tipos negativos

¿Qué se puede esperar del Banco de Canadá?

En marzo, el BOC bajó rápidamente el tipo de interés al 0.25 % en una medida diseñada para proporcionar alivio al tipo de interés y, al mismo tiempo, apoyar la confianza. En efecto, desde marzo, el tipo de interés oficial canadiense se ha situado en mínimos.

Bajar los tipos de interés a mínimos ha sido una medida que han seguido la mayoría de los bancos centrales de todo el mundo. Fue la primera reacción en el comienzo de la pandemia y, después, cada jurisdicción ha ido eligiendo cuidadosamente los siguientes pasos: flexibilización cuantitativa, tipos de interés negativos, compra de bonos corporativos y programas TLTRO.

Al igual que su vecino del sur, el siguiente paso del BOC fue lanzar la flexibilización cuantitativa (compra de papel comercial, bonos hipotecarios canadienses, aceptaciones bancarias, deuda de los gobiernos federal y provinciales, bonos corporativos). Además, en el discurso de ayer, Macklem dejó claro que el Banco de Canadá sigue un modelo cercano al de la Reserva Federal en los Estados Unidos.

La Reserva Federal siempre ha dicho que favorece otras formas de estimular la economía antes que el uso de los tipos de interés negativos. Y eso mismo es lo que ha afirmado el gobernador del BOC. Según el mensaje de Macklem, el BOC ve los tipos de interés negativos como una distorsión del comportamiento del mercado.

En su lugar, el banco compra bonos por valor de 5 mil millones de dólares canadienses cada semana, con la intención de mantener el programa hasta que la recuperación económica vaya por buen camino. La idea es reducir el rendimiento de los bonos del gobierno manteniendo una fuerte demanda de los mismos. Como consecuencia, los préstamos se abaratan, tanto para las empresas como para la población en general. Para esta última, por ejemplo, las hipotecas a interés fijo se vuelven más accesibles.

Además de los bonos emitidos por el gobierno, el Banco de Canadá también compra bonos corporativos, aunque no en la misma cantidad que con los bonos gubernamentales. Por consiguiente, las empresas terminarán pagando tasas de interés más bajas a medida que disminuya la prima entre los rendimientos de los bonos del gobierno y los corporativos.

En definitiva, el mensaje iba destinado a asegurar a los inversores que el BOC sigue ahí para frenar los riesgos. Sus medidas no tienen precedente en cuanto al tamaño y, en algunas áreas, en cuanto a su naturaleza.

Sin embargo, algo ha faltado en el discurso de Macklem: el precio del petróleo y cómo ve el BOC las condiciones actuales. Para una economía basada en la energía, ese es el comodín que puede cambiar la dirección de la política monetaria en un abrir y cerrar de ojos.