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Duras perspectivas económicas para Europa

11 noviembre, 2020 By Mircea Vasiu

La zona euro está siendo una de las economías mundiales más duramente golpeadas por la pandemia de la COVID-19. Pasó por un cierre completo en primavera en países como España e Italia y ahora las restricciones afectan de nuevo al rendimiento económico. 

Alemania, Francia, Italia, España, Bélgica (literalmente, todas las economías con excepción de los países nórdicos) se están viendo afectadas por las nuevas restricciones para luchar contra la segunda ola de infecciones por COVID-19. ¿Por qué los países nórdicos son una excepción? La única explicación posible son las diferencias culturales en comparación con el resto de países europeos.

Las perspectivas económicas a corto plazo se deterioran rápidamente

El verano trajo cierto optimismo respecto al futuro de la economía. La demanda agregada y la oferta comenzaron a repuntar con la ayuda de los estímulos monetarios y fiscales. Sin embargo, las últimas semanas muestran un deterioro muy rápido de la producción económica. Países como España, por ejemplo, ya se han desviado casi un 10 % del nivel anterior a la crisis. Otras economías están sufriendo igualmente: Portugal, -6.3 %;  Italia, -4.5 %, y Francia, -4.1 %, son solo algunos ejemplos.

Esta semana, el entusiasmo provocado por el anuncio de una prometedora vacuna contra la COVID-19 debería tratarse como lo que es, solo un anuncio. Mientras tanto, los aeropuertos siguen vacíos a pesar de que los precios de sus acciones han experimentado un repunte en las bolsas. Igualmente, la tasa de desempleo sigue subiendo. Además, el PIB se contrae y el número de fallecidos por el virus también crece. De ahí que se necesite hacer mucho más en los meses o en el año que falta hasta que la vacuna esté disponible.

Como ya vimos en la primavera, la clave para luchar contra la pandemia no está solo en reducir los números de infecciones, sino en mantenerlos a un bajo nivel. El clima frío tampoco está ayudando.

En caso de que España e Italia no se las arreglen para reducir el número de infecciones, quizá veamos cierres generales como los que ha impuesto Francia recientemente. En ese caso, la ya seria contracción del -7.7 % del PIB que se prevé para la zona euro en 2020 se revisaría, una vez más, a la baja.

Los costos son, simplemente, astronómicos. Por ejemplo, se estima que un solo día de cierre total supone un costo de 80 mil millones de euros para la economía italiana.

Todo esto pone mayor presión para la reunión de diciembre del BCE. Hay muchas opciones sobre la mesa: desde reducir aún más la tasa de facilidad de depósito (incluso si eso implica llevarla a territorio negativo) a incrementar la flexibilización cuantitativa.

Sin embargo, al final, todo el mundo asume que el BCE seguirá haciendo lo que tiene que hacer. Puede que las decisiones del BCE en diciembre, independientemente de su alcance, tengan poco impacto en la recuperación económica inmediata.