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Durante la última semana, otros 1500 millones de americanos solicitaron la prestación por desempleo

19 junio, 2020 By Mircea Vasiu

La creación de empleo en los Estados Unidos es una de las potenciaciones económicas más observadas en el mundo debido a que forma parte del doble mandato de la Reserva Federal (máximo empleo y estabilidad de los precios). A lo largo del mes, se ofrecerá diversa información sobre el mercado laboral a través de varios comunicados de índole económica. Es deber de los que operan cotejar dicha información para poder entender la evolución de las cosas, así como lo que la Fed tiene planeado.

Ayer, el Unemployment Claims and Continuing Claims de los Estados Unidos reveló que la semana pasada el país añadió otro millón y medio de personas a su lista del paro. Una cifra impresionante desde todos los ángulos.

Lo bueno y lo malo de las solicitudes del paro de ayer

Lo positivo de las solicitudes de prestación por desempleo de ayer es que, si bien se mantienen por encima del millón a la semana, su número disminuye. Si lo comparamos con las 6.8 millones de solicitudes de marzo en su peor semana, el número de ayer es ciertamente una buena noticia.

Sin embargo, no parece que esto sea motivo de celebración. Cuando la gente pierde su trabajo por millones cada semana, es difícil hablar de recuperación económica; mucho menos pronosticar cuándo ocurrirá.

Además, la lenta e inestable mejora del desempleo contrasta con el ferviente optimismo que apuesta por una recuperación en forma de V. Para ello, las recontrataciones y nuevas contrataciones deberían superar el número de despidos en curso. Esto no está pasando.

Las solicitudes de prestación por desempleo continuadas siguen estando por encima de los 20 millones (entre la disminución y la estabilización). La falta de una recuperación consistente respecto a las solicitudes de prestación por desempleo continuadas es un claro indicador de que el mercado no logra recuperarse y tiene claras implicaciones con cualquier dato relacionado con el trabajo.

El informe NFP de mayo señala una fuerte recuperación, pero los datos de esta semana apuntan a escenarios no tan optimistas. Mientras los operadores se centran en el futuro y utilizan los datos económicos para pronosticar qué hará el banco central, la Reserva Federal mantiene su postura de flexibilización y está dispuesta a hacer más en caso de que la situación no mejore.

El temor es que si esto está ocurriendo en la mayor economía del mundo, es muy probable que el resto de países desarrollados estén abocados a lo mismo. Además, las consecuencias de la pandemia de la COVID-19 pueden transformarse en una fuerte depresión económica en caso de que se prolonguen demasiado en el tiempo.

Por último, debemos recordar que este año es año de elecciones presidenciales en los Estados Unidos, y son dentro de unos meses. Esto complicará aún más el panorama monetario y fiscal. La misma incertidumbre sobrevuela el dólar.