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Desglose de las cuentas del BCE

26 junio, 2020 By Mircea Vasiu

Ayer se publicaron las cuentas del BCE (es decir, el equivalente a las actas del FOMC en los Estados Unidos) correspondientes a la reunión del mes de junio.

El informe muestra un número récord de palabras elegidas cuidadosamente y destaca que quizá el BCE necesite mejorar su comunicación con el mercado.

La forma que un banco central elige para comunicarse es particularmente importante para los mercados financieros, ya que los algoritmos de negociación de alta frecuencia a menudo aconsejan comprar o vender una divisa en función de lo que un documento puede o no mostrar. Por ejemplo, los algoritmos de negociación escanean la declaración del FOMC en los Estados Unidos en milésimas de segundo, con la intención de buscar cambios en la redacción con respecto al informe anterior.

Detalles de la reunión de junio 2020 del BCE

Una de las herramientas de la moderna banca central menos valorada se llama «orientación hacia adelante». Representa todas las medidas que un banco central elige utilizar para cumplir con su mandato de lograr la estabilidad de los precios y, en algunos casos, de creación de empleo. El propósito es anclar las expectativas de inflación en un plazo de dos años en torno al objetivo de inflación marcado.

Las proyecciones económicas del personal, las actas de las reuniones de los bancos centrales o los discursos y apariciones en los medios de comunicación forman parte de la «orientación hacia adelante». En el caso del BCE, las cuentas, publicadas tres semanas después del anuncio del tipo mínimo de puja, se han introducido recientemente como una nueva herramienta para aumentar la transparencia.

Revelan un registro detallado de la reunión del Consejo de Gobierno del BCE y a menudo proporcionan información que los participantes en el mercado se pueden haber perdido. La publicación de ayer hizo bajar el euro, especialmente frente al dólar estadounidense, aunque la moneda común se recuperó hacia el final de la jornada de operaciones.

Por primera vez desde su introducción, el número de palabras de las cuentas del BCE ha excedido las 10 000. Quizá eso se explique porque la revisión de la evolución de los mercados financieros llevó más tiempo de lo habitual debido a la crisis sanitaria de la COVID-19 o porque es extremadamente difícil evaluar el daño económico global y el impacto en la eurozona.

Sea cuál sea la razón, el aumento en el número de palabras refleja los retos a los que el BCE se ha enfrentado y todavía se enfrenta durante la crisis, como el alto desempleo y la inflación extremadamente baja, por citar algunos. Además de eso, la amenaza a su independencia por parte del Tribunal Constitucional Alemán a comienzos de este año ha contribuido, sin lugar a dudas, a los debates en el seno del Consejo de Gobierno.

Para los operadores del euro, las cuentas del BCE son un instrumento relativamente nuevo para profundizar en los debates del banco central y para confirmar el análisis fundamental antes de llevar a cabo una operación. En esta ocasión, lo que podemos sacar en limpio es que las compras del programa PEPP respetan la exigencia de proporcionalidad y que el BCE ha actuado según su mandato.