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Continúan las desviaciones de las claves de capital en el BCE

9 julio, 2020 By Mircea Vasiu

Esta semana el BCE ha hecho públicos los datos de junio de su programa QE (por sus siglas en inglés), programa de flexibilización cuantitativa. Los datos son de particular importancia debido a la reciente confrontación entre el banco central y el Tribunal Constitucional Alemán.

Este último, al fallar que el BCE no había respetado la proporcionalidad en su programa APP (es decir, su programa de compra de bonos), ha amenazado la independencia misma del banco central en un momento en el que el centro de atención deberían ser las medidas para ayudar a las economías de la zona euro.

Los datos de junio no están exentos de grandes sorpresas. Por ejemplo, los bonos de Francia e Italia se han recomprado por unos 40 mil millones de euros, mientras que los de Alemania, una vez más, se han recomprado por unos 13 mil millones de euros.

Análisis del programa de compra de bonos del BCE

La flexibilización cuantitativa es una forma de reducir la deuda nacional aunque de una forma artificial. Al comprar los bonos emitidos por los gobiernos nacionales, el BCE puede hacer frente a los desequilibrios en la recuperación económica de los diferentes países. Y lo que es más importante: puede aliviar el impacto de sacudidas exógenas como la de la crisis sanitaria del coronavirus.

Con la compra de más bonos de una parte de la zona euro y menos de otra, el BCE distribuye el capital a las zonas donde más se necesita. Al mismo tiempo, se anima a los estados a aumentar sus estímulos fiscales, pero no todos pueden hacerlo con la misma intensidad: Alemania y otros países nórdicos tienen más dinero que los del sur, como Italia, España, Grecia o Portugal.

Esto plantea la cuestión de la equidad y surgen debates sobre la gran discrepancia económica entre las regiones norte y sur de la zona euro. Sin embargo, estas discrepancias se ven en todas partes, en cada país del mundo hay unas regiones que ganan más que otras.

Solo que, en su relativamente corta historia, la Unión Europea se enfrenta a una crisis tras otra con una agenda legislativa incompleta.

Una de las principales consecuencias del programa de compra de bonos por parte del BCE ha sido la estabilización de la volatilidad en los bonos de los gobiernos. A medida que el BCE aumenta el número de bonos, la volatilidad cae.

Si miramos al futuro, los inversores interesados en el espacio europeo se centrarán en la forma que adoptará el fondo de recuperación de la Unión Europea. Las negociaciones están todavía en su fase incipiente y la proporción de subvenciones vs. préstamos es la que marcará la diferencia para los inversores.

Si Europa envía un mensaje de unidad, las pequeñas desviaciones de las claves de capital del BCE, como las que se han visto en junio, no preocuparán a nadie más en el futuro.