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Como parar otra gran depresión

30 septiembre, 2011 By Equipo de EFXTO

Los mercados financieros están conduciendo al mundo hacia otra Gran Depresión, con incalculables consecuencias políticas. Las autoridades, en particular en Europa, han perdido el control de la situación. ¿Que necesitan para recuperar el control y que tienen que hacer ahora? En una postura radical, que a veces me posee, sería que el mundo abandone el sistema capitalista tal y como lo conocemos hoy, pues ha demostrado, una vez más, que no es útil para los intereses practicamente de la mayoría de los habitantes del planeta. De hecho es absurdo un sistema donde lo único positivo es el crecimiento, ante lo cuál yo me pregunto: ¿Cómo podemos crecer siempre en un planeta finito, es decir, con espacio y recursos limitados? Sencillamente no se puede, ni siquiera el nuevo invento del «crecimiento sostenible» es viable pues sigue siendo un planteamiento de crecimiento indefinido en un entorno con límites muy definidos como es nuestro planeta. Más allá de esta postura radical, veamos que sería necesario, especialmente en Europa, para parar la situación en la que está metida, según George Soros.

Europa necesitaría básicamente tres medidas. En primer lugar, los gobiernos de la eurozona deberían ponerse de acuerdo en la creación de un tesoro común para la Zona euro. Hasta entonces, los principales bancos deberían ser puestos bajo la dirección del Banco Central Europeo a cambio de una garantía temporal. El BCE dirigiría los bancos para mantener sus líneas de crédito y préstamos pendientes de pago, a la vez monitorearía los riesgos asumidos en sus propias cuentas. En tercer lugar, el BCE permitiría a países como Italia y España refinanciar su deuda temporalmente a un coste muy bajo. Estos pasos podrían calmar a los mercados de Europa y dar tiempo para desarrollar una estrategia de crecimiento, sin la cual el problema de la deuda no puede ser resuelto.

Esta es la forma en que funcionaría. El establecimiento en el tratado de la zona euro de un tesoro común tomaría mucho tiempo llegar a materializarse, mientras tanto los Estados miembros han de recurrir al BCE para llenar este vacío. El Fondo Europeo de Estabilización Financiera (vea http://www.efsf.europa.eu) está todavía en proceso de formación, pero en su forma actual sería necesaria una nueva agencia intergubernamental para que el EFSF coopere con el BCE. Esto tendría que ser autorizado por el Bundestag de Alemania y tal vez también por los gobiernos de otros estados.

La tarea inmediata es construir una defensa eficaz contra el posible contagio de la crisis de deuda moratoria. Hay dos grupos vulnerables: los bancos y los bonos de gobiernos de países como Italia y España que necesitan ser protegidos. Estas dos tareas pueden llevarse a cabo de la siguiente manera.

El EFSF se utiliza sobre todo para garantizar y recapitalizar los bancos. Los bancos de importancia sistémica tendría que firmar un compromiso con el EFSF que les obligue a cumplir las instrucciones del Banco Central Europeo, siempre que las garantías otorgadas por el EFSF se encuentren en vigor. Los bancos que se negaran a firmar no recibirían las garantías del EFSF. El Banco Central de Europa después daría instrucciones a los bancos para mantener sus líneas de crédito y las carteras de préstamos. Estos acuerdos detendrían el proceso de desapalancamiento concentrado que es una de las principales causas de la crisis.

Para aliviar la presión sobre los bonos gubernamentales de países como Italia, el BCE tendría que bajar su tas de descuento (tipo de interés cargado a instituciones que solicitan un préstamo de las reservas del banco central). A continuación, se debería alentar a los países interesados ??a que se financien por completo mediante la emisión de letras del Tesoro y estimular a los bancos para comprar estas. Esto permitiría a Italia y otros países financiar de nuevo por sí mismos alrededor del 1 por ciento al año durante este período de emergencia. Sin embargo, los países en cuestión serían objeto de una estricta disciplina, porque si van más allá de los límites acordados el BCE retiraría las garantías. Ni el BCE ni el EFSF podrían comprar más bonos en el mercado, permitiendo que el mercado establezca las primas de riesgo siempre y cuando las primas volvieran a niveles más normales para los países en cuestión.

Estas medidas permitirían salir a los valores de Grecia sin causar un colapso global. Eso no quiere decir que Grecia se viera obligada en una moratoria. Si Grecia cumple sus objetivos el EFSF podría suscribir un «voluntario» plan en la reestructuración y recapitalización de los bancos europeos y el Fondo Monetario Internacional quedaría para recapitalizar los bancos griegos.

Creo que estas medidas traerían la fase aguda de la crisis del euro a su fin al bloquear sus dos principales causes y tranquilizarían a los mercados al verse una solución a medio plazo. La solución a largo plazo sería más complicada porque el régimen impuesto por el BCE no deja espacio para el estímulo fiscal que enlentece el crecimiento y el problema de la deuda no se puede resolver sin crecimiento. Cómo crear reglas fiscales viables para el euro quedaría en manos de las negociaciones de la creación de este tesoro europeo común.

Las propuestas expuestas aquí no requieren aprovechar o aumentar el tamaño del EFSF, como sugieren otras propuestas, pero son más radicales, ya que pone a los bancos bajo control europeo, lo que es susceptible de suscitar la oposición de los bancos y las autoridades nacionales.

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