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Cómo cambian las expectativas sobre la inflación

30 septiembre, 2020 By Mircea Vasiu

Por ahora, el centro de atención de todo el mundo está en lo que ocurre con las elecciones presidenciales de los Estados Unidos. El primer debate de ayer entre los dos candidatos ofreció tan solo un atisbo de lo que veremos en las semanas anteriores al día de las elecciones.

Sin embargo, el mayor evento que puede significar un cambio desde una macroperspectiva es la modificación del mandato de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed). Hasta ahora, dicho mandato se centraba en la consecución de un objetivo de inflación del 2 % y en la creación de empleo. Pero, en el último simposio de Jackson Hole, la Fed anunció un cambio en la parte del mandato relacionada con la inflación y pasó de un objetivo de inflación a un objetivo de inflación promedio.

Podemos felicitar a la Fed por su perfecto manejo del tiempo. El simposio de Jackson Hole se celebró en agosto, un mes de verano en el que, en realidad, nadie presta atención a lo que está ocurriendo en los mercados financieros. Es más, un anuncio de tanta importancia, al comunicarse un par de meses antes de las elecciones presidenciales, también logró pasar desapercibido.

No obstante, no nos equivoquemos, ya que la decisión de la Fed pasará a la historia como uno de los cambios en política monetaria más audaces y relevantes de los tiempos modernos. Para evitar lo que está ocurriendo en Japón desde hace décadas, la Fed ha sentado las bases para modificar las expectativas de inflación.

¿Qué es la inflación y por qué importan las expectativas sobre ella?

La inflación se refiere a las variaciones en los precios de los bienes y servicios en un período predeterminado. La inflación puede ser positiva (los precios suben de un período a otro) o negativa (hay caída de precios de un período a otro). Si la inflación sube de forma agresiva, del 2 % al 10 % en un par de meses, la economía experimenta una hiperinflación. Por otro lado, si la inflación cae desde el 2 % al 1 %, el fenómeno se conoce como desinflación. Por último, cuando la inflación cae por debajo de cero, la economía entra en deflación.

El objetivo de un banco central es evitar, a toda costa, la deflación. Para lograrlo, el recorte de los tipos de interés ayuda, pero, una vez que las tasas alcanzaron el nivel cero, la Fed señaló que no pasaría a terreno negativo. Hacer una flexibilización cuantitativa también funciona, pero esto no puede ser un proceso continuado. Por lo tanto, la manera más fácil de evitar la deflación y llevar la inflación a la tasa del 2 % que se necesita para un crecimiento económico sostenible es hacer un cambio al alza en las expectativas de inflación.

Si la gente cree que los precios van a subir en el siguiente período, actuará en consonancia: gastará el dinero con más rapidez en bienes y servicios y no pospondrá más sus decisiones de compra.

Esto es lo que la Fed ha intentado hacer (y ha tenido éxito hasta ahora) con el cambio hacia un objetivo de inflación promedio. Al anunciar que permitirá que la inflación se dispare por encima del 2 %, la Fed establece las condiciones para que las expectativas de inflación crezcan.

Según un estudio llevado a cabo por Blackrock, las expectativas de inflación impuestas por el mercado ya se han desplazado casi al 3% para el período 2025-2030.

Esto solo a partir del anuncio de la Fed de una modificación hacia un objetivo de inflación promedio, nada más. Si las medidas de hoy consiguen que uno crea en un cambio en los precios futuros, la inflación actual tenderá a converger más rápido con las expectativas de inflación.

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