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Blockchain, transparencia y confianza en el S. XXI

4 noviembre, 2020 By Mircea Vasiu

Que el mundo se vuelve cada vez más digital y que no hay nada que podamos hacer al respecto no es ninguna novedad. Todo lo que nos rodea es día a día más digital, y los mercados financieros tampoco escapan de ello.

Últimamente, los bancos centrales de las economías desarrolladas estudian los potenciales beneficios de emitir una moneda digital propia. El ejemplo más claro proviene del Banco Central Europeo (BCE), que ya ha tramitado el papeleo necesario para registrar el euro digital. De momento, es solo una preparación para lo que viene, si es que dicho porvenir se materializa.

El BCE no es la única entidad que está invirtiendo recursos en el espacio digital. Otros bancos del mismo corte han seguido sus pasos, y ahora, una investigación profunda está en marcha.

¿Pero en qué tecnología se basan estos proyectos? Se trata de la cadena de bloques o blockchain, que ampara a activos tan populares como Bitcoin. De hecho, surge de ella como la herramienta clave para procesar todas las transacciones hechas con el invento de Satoshi.

Sector tecnofinanciero, DLT y cadena de bloques

El auge del sector tecnofinanciero ha llevado a inversiones notorias en lo tocante a lo digital por parte de los bancos tradicionales. Por otro lado, todas las empresas fintech basan su día a día en la tecnología DLT (tecnología de registro distribuido), por lo que entenderla es básico para poder beneficiarse del sector tecnofinanciero.

En pocas palabras, la tecnología DLT no es más que una base de datos compartida. La comparación tiene sentido, pues basta pensar en Google Docs, ya que DLT presenta el mismo enfoque: diversos usuarios pueden contribuir a un mismo proyecto. Esta tecnología registra los cambios y ofrece transparencia a la hora de gestionar la información y compartir los registros, entre otras cosas.

La cadena de bloques, como su propio nombre indica, es una cadena de información que usa la criptografía. Deriva de la tecnología DLT, pero con la diferencia de que la blockchain es pública.

A los bancos centrales parecen gustarle los proyectos basados en la cadena de bloques, pues son simples a la hora de reflejar transacciones. Primeramente, la blockchain asigna una encriptación a la transacción, luego la verifica y, por último, crea el bloque. A continuación, el bloque se añade a la cadena y la transacción se completa cuando el libro de registro se actualiza con la información pertinente.

La transparencia y la confianza son dos de los atributos que más valoran los bancos centrales respecto a la cadena de bloques, y ambos interesan a la hora de implementar sus propias monedas digitales. Como siempre, cuando el río suena, agua lleva, al menos cuando se trata de los principales bancos centrales.

Por tanto, es de esperar que los nuevos avances en la materia y los cambios en las regulaciones aceleren el proceso de adopción de las monedas digitales por parte de los bancos centrales. La carrera hacia la digitalización no ha hecho más que empezar.