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Aumentan los riesgos para la economía del Reino Unido

8 junio, 2020 By Mircea Vasiu

El periodo de transición hacia el Brexit en connivencia con la Unión Europea pondrá punto y final en diciembre de 2020. El gobierno británico insiste en la idea de no solicitar una prórroga del mismo. Por otro lado, la posibilidad de un Brexit duro a principios de 2021, junto con los graves daños que ha provocado la pandemia del coronavirus, aboca a la economía del Reino Unido a una potencial situación de riesgo de cara a los próximos años.

Se avecinan graves problemas para el Banco de Inglaterra

El Banco de Inglaterra (BOE) se enfrenta a una situación sin parangón y muy compleja. Por un lado, debe dejar los ambages para concretar una política económica que permita enfrentar el shock financiero provocado por la pandemia del coronavirus. En este sentido, la máxima entidad financiera del país ha actuado estrechamente con el gobierno británico para coordinarse y potenciar así el estímulo fiscal.

En el otro extremo, y al contrario que otros bancos centrales, no debe olvidar las implicaciones de las negociaciones en curso entre el Reino Unido y la UE. Todo ello mientras el crecimiento del PIB real del Reino Unido se reduce.

Tanto el Reino Unido como la Unión Europea parecen seguir discrepando en los principios fundamentales del acuerdo. No hay consenso. Si se observa la actividad económica del Reino Unido y se la compara con otras afines, como, por ejemplo, la de Alemania o Estados Unidos, esta se está quedando significativamente atrás.

El riesgo de una salida en enero implica un alto costo económico que va más allá del propio impacto del coronavirus. La previsión de crecimiento del PIB para 2020 ya se ha revisado a la baja por parte de muchos economistas. Hablamos de cifras por debajo del -10 %.

Varios miembros del BOE, entre los que se incluye el nuevo gobernador, Andrew Bailey, han puesto a prueba a los mercados al hablar en los últimos tiempos de un posible escenario con tipos de interés negativos. Si bien este es solo un tema de los muchos que están sobre la mesa, y todavía está lejos de ser una realidad, puede servir para analizar posibles reacciones por parte de los mercados financieros y el City.

De todas formas, si el BOE decide optar por los tipos negativos, es poco probable que lo haga antes de ampliar el programa QE. Esto quiere decir que los operadores e inversionistas interpretarán cualquier ampliación de la flexibilización cuantitativa (QE) como un paso más hacia los tipos de interés negativos en el Reino Unido.

Mientras esto se discute, el índice IHS Markit PMI® del Sector Manufacturero ha mostrado gran debilidad en mayo (40.7), así como una reducción del 22.6 % anual en las ventas minoristas del mes de abril. Con las negociaciones comerciales entre los dos actores del Brexit (Reino Unido y la UE) estancadas, a lo que se suma la crisis económica provocada por la COVID-19, no resulta descabellado que la economía del Reino Unido tenga que enfrentarse en el futuro a problemas mucho más duros que los del resto de países del mundo desarrollado.

¡No se debe perder de vista la libra esterlina!