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Análisis de la decisión del RBA respecto a la tasa de efectivo

2 junio, 2020 By Mircea Vasiu

A primera hora de la mañana, el Banco de Reserva de Australia (RBA) anunciaba que mantendrá el nivel de la tasa de efectivo en 0.25 %. Si bien la decisión de la tasa de efectivo suele cotizarse en el mercado, el anuncio viene acompañado de una declaración del máximo responsable del RBA que ha creado volatilidad en los pares relacionados con el AUD.

En el comunicado de hoy en torno a la política monetaria de Australia, Lowe, el gobernador del RBA, ha hecho hincapié en los contratiempos que plantea el coronavirus a nivel mundial, así como en el modo en que el Banco de Reserva de Australia ha respondido a sus problemas internos.

El RBA aumentará la compra de bonos

El RBA ha sido uno de los últimos grandes bancos centrales en unirse a la flexibilización cuantitativa tras seguir los pasos del BCE, la Fed y el Banco de Japón. Después de haber bajado la tasa de efectivo a cerca de cero, se ha visto obligado a embarcarse en una política monetaria poco convencional, con la expansión cuantitativa como primer paso.

Hasta la fecha, el banco ha comprado unos 50 mil millones de dólares australianos, pero se está preparando para, en un futuro, ampliar su programa de compra de bonos. El objetivo final es el de asegurar que los mercados de bonos se mantengan en pie, así como el de luchar contra la mayor contracción económica que ha vivido Australia desde la década de los 30 del siglo pasado.

Más de 500 000 personas han perdido sus trabajos desde el inicio de la pandemia del coronavirus y el Banco Central de Australia ha inyectado un alto nivel de liquidez al sistema financiero del país. El gasto de los hogares, como consecuencia, ha disminuido sustancialmente, lo que ha potenciado aún más la contracción económica.

Pese a ciertos sucesos alentadores, como la disminución en el número de contagiados por coronavirus y la estabilización de las horas trabajadas a principios de mayo, las perspectivas del EBR siguen siendo inciertas. La confianza de los hogares y las empresas, una vez más, se antoja clave.

Por este motivo, el RBA ha mantenido un enfoque acomodaticio y no piensa aumentar la tasa de efectivo oficial hasta que haya señales de mejora tanto en el frente económico como en lo que respecta a la inflación.

El dólar australiano parece haberse tomado el anuncio relativamente bien. Durante la mayor parte de la pandemia, se ha recuperado frente al dólar, el franco suizo y el yen japonés. Y ha seguido subiendo pese a las declaraciones del Banco de Reserva de Australia.

Una vez más, la reacción del mercado refleja la complejidad en la interpretación de los tipos de cambio. No se trata solo de la divisa en sí, sino también de muchos factores externos que influyen en los aspectos del tipo de cambio que corresponden a las monedas involucradas. Por otro lado, en el mercado de divisas, los traders suelen ser previsores, lo que significa que siempre operan de acuerdo con las expectativas futuras.

Antes de la pandemia del coronavirus, Australia disfrutaba de uno de los crecimientos económicos más prolongados de la historia moderna. El RBA, como banco central, nunca había tenido que actuar para combatir una recesión, hasta ahora. Los operadores e inversores están a punto de descubrir el nivel de eficacia de las herramientas del RBA en aras de apuntalar la economía australiana tras su mayor recesión en casi un siglo.