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Advertencia poco habitual del RBA

5 noviembre, 2020 By Mircea Vasiu

Como es costumbre, el mes de noviembre ha comenzado con la publicación por parte del Banco de la Reserva de Australia (RBA) de su política monetaria y la decisión sobre los tipos de interés. Lo hace mensualmente, el primer martes de cada mes.

No es frecuente que el RBA coja por sorpresa al mercado. Pero ha decidido hacerlo en noviembre quizá porque la atención y el interés de los inversores están centrados en las elecciones estadounidenses.

El RBA ha transmitido un poderoso mensaje dovish. Ha bajado aún más el tipo de efectivo en un momento en el que el mercado ya pensaba que había alcanzado el punto más bajo. Además, ha fortalecido la orientación futura de su política monetaria para el próximo período con un aviso sobre una lenta pero gradual recuperación económica.

Los casos de coronavirus en Australia han disminuido últimamente, hasta el extremo de que, el pasado fin de semana, no se informó de ningún caso por transmisión local. Por eso, el mensaje tranquilizador del RBA ha resultado toda una sorpresa y ha hecho que los inversores se pregunten qué harán otros bancos centrales en aquellas partes del mundo donde la transmisión del coronavirus en esta segunda ola supera la tasa de infección de la primera ola.

Las medidas del RBA y su mensaje en la reunión de noviembre

A pesar de admitir que los recientes datos económicos son mejores de lo esperado y mucho mejores que hace tres meses, el RBA ha sentido la necesidad de hacer una mayor flexibilización. Y lo ha hecho no solo con la bajada del tipo de efectivo sino también con la aprobación de un completo paquete de estímulos diseñado para ayudar aún más a la economía australiana.

Además de bajar el tipo de efectivo al 0.1 %, el RBA ha anunciado que persigue un rendimiento más bajo en los bonos del gobierno australiano a tres años (AGB, por sus siglas en inglés). Esto significa una planificación anticipada de compra de más bonos, ya que, al hacerlo, el precio de estos sube mientras que el rendimiento baja. En pocas palabras, hablamos de mayor flexibilización cuantitativa (QE) por parte del RBA.

También ha ampliado la QE a los bonos del gobierno con vencimientos entre los cinco y los diez años. En concreto, el RBA se ha comprometido a comprar bonos de este tipo por valor de unos 100 mil millones de AUD en los próximos seis meses en un intento de bajar aún más los rendimientos de los bonos a largo plazo. Básicamente, esta es la flexibilización cuantitativa que se ha anunciado y cualquier bono del gobierno a tres años que se compre se añadirá al conjunto del programa.

En resumen, la declaración del RBA es tan dovish como puede serlo un mensaje de este tipo. Puesto que ha llegado antes que la publicación del Banco de Inglaterra, la Reserva Federal y el BCE, surge la pregunta de si va a haber una flexibilización coordinada a finales de año.

Cuanto menos, es extraño que el RBA haya aprobado un paquete semejante sin que otros bancos centrales sigan sus pasos. Es más, el dólar australiano (AUD) se ha fortalecido como consecuencia de la medida en vez de reflejar ese sentimiento dovish.

Por lo tanto, sería más inteligente por parte de los participantes en el mercado que fueran poniendo precio a una mayor flexibilización de los bancos centrales de los países desarrollados para 2020. Después de todo, la pandemia no se ha ido a ninguna parte, es solo que la atención de los inversores se había centrado en las elecciones en los Estado Unidos.